Verónica Gutiérrez Lorenzo ha crecido en el mundo del toro, aprendiendo desde pequeña el oficio junto a su padre, el reconocido torero y actual ganadero salmantino Pedro Gutiérrez Moya, conocido como «Niño de la Capea». En la actualidad, forma parte activa de la ganadería familiar, asumiendo su labor con la confianza de quien ha estado siempre rodeada de cercas, tentaderos y decisiones que, eventualmente, se evalúan en la plaza.
A pesar de que el ámbito del toro ha sido tradicionalmente dominado por hombres, Verónica comenta que «he encontrado las dificultades habituales en mi profesión, no por ser mujer, sino por las negociaciones en los despachos, algo común en este negocio». Resalta que «siempre he dicho que este es un mundo de hombres porque las mujeres hemos dejado que así sea». Sin embargo, enfatiza que la verdadera medida del éxito no conoce de géneros, afirmando que «todos, toreros o ganaderos, debemos demostrar nuestra valía corrida a corrida».
En el contexto de su trabajo en la ganadería, Verónica señala que «la última palabra siempre la tiene el animal». Explica que «es el toro el que tiene que embestir, el que te dice si aciertas o no, y él no entiende de sexos». Esta perspectiva refleja su profundo respeto por la naturaleza y el comportamiento del animal, en un entorno donde el éxito se construye con esfuerzo y dedicación.
Con motivo del Día Internacional de la Mujer, Gutiérrez aboga por un feminismo que se base en el trabajo duro, expresando que «la mejor forma de defenderlo es trabajando duro». Para quienes están comenzando en este campo, deja un mensaje claro: «Cuando trabajas en lo que te gusta, no es trabajo, es una forma de vida».













