Apagar el ruido mental y finalizar el día con satisfacción, sin sentir que hemos estado en una lucha constante, es un anhelo común. Existen diversas técnicas para lograrlo, una de las cuales es el método Kaizen, una filosofía japonesa que promueve pequeños cambios para alcanzar mejoras continuas. La palabra Kaizen proviene de «kai» (cambio) y «zen» (fluido, amable, sencillo), y defiende un estilo de vida que proporciona tranquilidad y seguridad. Es un enfoque que se basa en avanzar paso a paso, centrando la atención en uno mismo y diferenciando entre lo que podemos controlar y lo que no, lo que permite obtener grandes resultados.
Según María Martínez Díez, psicóloga clínica especializada en esta metodología y pionera en aplicarla en terapia personal, «proponernos grandes cambios y pretender lograrlos de golpe nos conduce al estrés y la frustración». Esta filosofía, como ella misma destaca, «permite alcanzar grandes resultados con el mínimo esfuerzo gracias al movimiento constante», redescubriendo el valor de un solo instante a nivel transformador.
Martínez Díez ha desarrollado el método «Camino Kaizen» para facilitar la implementación de estos enfoques en la vida cotidiana. Además, ha publicado «Vivir en Modo Kaizen» (ed. Alienta), una obra que ha tenido varias ediciones y que ofrece explicaciones y ejercicios sencillos para promover el cambio. Entre estos ejercicios destaca la «regla de un minuto».
La psicóloga afirma: «Un minuto te cambia la vida». Según ella, se puede lograr cualquier cosa en la vida si se llevan a cabo acciones suficientemente pequeñas. Al dedicar solo 60 segundos a realizar pequeñas acciones, se puede modificar el subconsciente y, por ende, cambiar nuestras creencias y pensamientos, que son los que sostienen nuestra percepción.
Es común que, al intentar adoptar un nuevo hábito, la gente piense «a partir de mañana lo hago». Este tipo de pensamiento provoca que «tu amígdala entre en pánico», lo que implica que para consolidar un cambio o nuevo hábito, este debe implementarse sin estrés. Aunque exista buena voluntad y esfuerzo, Martínez Díez señala que, si hay estrés, «se está condenado al fracaso».
Para introducir cambios bajo el método Kaizen, propone algunos pasos sencillos: tener claro el objetivo al que se desea llegar, observar lo que se puede hacer en el momento presente para acercarse a dicho objetivo (sin dejarse llevar por la euforia inicial que podría llevar a una gran frenada) y valorar las pequeñas acciones que no generan estrés y que se pueden mantener en el tiempo.
Para ilustrar su punto, utiliza el ejemplo del deporte: si alguien intenta comenzar a correr todos los días o ir al gimnasio cuatro veces por semana, inicialmente gastará mucha energía que será difícil de sostener a largo plazo, lo que derivará en frustración por no cumplir con su compromiso. «Si tu mente te dice «¿solo vas a hacer eso?» es señal de que vas por el buen camino Kaizen», concluye la psicóloga.













