La Fundación Patas Arriba continúa su labor esencial en España para ayudar a animales abandonados, un problema que persiste en nuestro país. Esta organización, junto a la protectora Animals Sense Sostre en Vallirana, ofrece asistencia constante a perros y gatos en busca de un nuevo hogar gracias al esfuerzo de sus voluntarios.
En este contexto, hemos hablado con Alejandro y Catalina Escandroli, padre e hija, quienes colaboran activamente en la protectora y actualmente están inmersos en un proceso de adopción. Durante la entrevista, estaban acompañados por Aya, una perra residente en el refugio que desean acoger definitivamente.
Alejandro explica que su vínculo con los animales comenzó hace tiempo, aunque inicialmente sentía cierto temor. «Cuando Cata tenía seis años, yo había tenido contacto con perros, pero no estaba seguro. Fue una compañera del trabajo quien me animó a conocer el refugio para entender la responsabilidad que implica», relata.
Por su parte, ambos coinciden en la importancia de fomentar la adopción frente a la compra: «No creemos que los seres vivos deban ser comercializados. Es lamentable que exista esa industria mientras los refugios se llenan por abandono», señalan con rotundidad.
Uno de los aspectos más emotivos de su voluntariado es presenciar cómo los perros encuentran un hogar. Catalina comparte que, más allá de una historia particular, le impacta un patrón recurrente: «Hay personas que no pueden cuidar a sus perros y lo explican, pero lo realmente duro es encontrar cachorros abandonados en cajas, dentro de contenedores o atados en el campo. Eso sucede mucho y resulta muy difícil de explicar, especialmente a los niños, por qué alguien haría algo así».
La labor de la Fundación Patas Arriba y Animals Sense Sostre es fundamental para dar una segunda oportunidad a estos animales, gracias a la constancia de voluntarios como Alejandro y Catalina, que además de colaborar en las tareas diarias, apuestan por la adopción responsable para combatir el abandono.













