Amber Glenn lleva meses diciendo que «Like a Prayer» no es solo su música de competición, sino una declaración de quién es. El martes 17 de febrero, antes de salir al hielo del Milano Ice Skating Arena para el programa corto individual, recibió un vídeo de la persona que más podría importarle en ese momento: Madonna. La Reina del Pop había visto un clip de la actuación de Glenn y decidió grabarle un mensaje personal.
«He visto cómo patinabas a mi canción y tengo que decirte que me dejó sin palabras», le dice Madonna en el vídeo. «Eres una patinadora increíble. Tan fuerte, tan hermosa, tan valiente. No puedo imaginar que no vayas a ganar. Solo quiero decirte: buena suerte. Ve a por ese oro.» Glenn se tapó la boca con la mano mientras lo veía. «Estoy en shock. En completo shock», fue todo lo que pudo decir.
Eres una patinadora increíble. Tan fuerte, tan hermosa, tan valiente. No puedo imaginar que no vayas a ganar. Ve a por ese oro.
Un sueño que empezó en los DM de Instagram
La conexión entre Glenn y Madonna no nació en Milán. Tras ganar el oro en el evento por equipos, Glenn publicó en TikTok que la cantante había reaccionado con emojis a varias de sus publicaciones en Instagram y le había escrito por privado. «Ahhh, gracias», le respondió Glenn. «¡Tengo muchas ganas de patinar con Like a Prayer en los Juegos Olímpicos!». «No puedo esperar para verlo», le contestó Madonna. «Estoy muy orgullosa de ti.»
Glenn había respondido en vísperas de la competición a quienes le preguntaban si tenía los permisos de la canción: «Si Madonna me manda un mensaje diciéndome que no quiere que patine con su música, al menos estaré emocionada de haber recibido un mensaje de Madonna». Al final obtuvo lo mejor de los dos mundos.
Arte, identidad y hielo olímpico
Elegir «Like a Prayer» no fue un capricho estético. Glenn, de 26 años, salió públicamente como bisexual y pansexual en 2019, en un deporte que durante décadas premió la feminidad convencional. Madonna, con su historial de ruptura de normas de género y su apoyo a la comunidad LGBTQ+, es para ella algo más que una artista: es un espejo. El traje lo diseñó Lisa McKinnon —también autora de los vestidos de Alysa Liu e Isabeau Levito para Milán— replicando el corset y el color burdeos del videoclip original, con vuelos en las muñecas que danzan cuando Glenn hace el gesto de manos en posición de rezo.
La actuación en sí fue agridulce: triple Axel limpio al arranque, combinación sólida, pero un triple loop que se convirtió en doble la dejó sin puntos en ese elemento y sin opciones de medalla individual con 67,39 puntos en el puesto 13. «Lo tenía», le dijo entre lágrimas a su entrenador Damon Allen en el kiss and cry. El programa libre es el jueves 19.
Taylor Swift fue otro nombre del pop que apareció en la historia de las «Blade Angels»: la cantante prestó su voz para un spot de NBC que presentó al trío estadounidense —Glenn, Alysa Liu e Isabeau Levito— antes del inicio de la competición individual. Pero la conexión más personal, la que Glenn guardará para siempre, llegó en forma de vídeo desde el teléfono de Madonna. «Eres un ícono y una leyenda para siempre», le respondió Glenn, «y gracias por apoyar a los atletas en sus aventuras artísticas. Espero poder hacer justicia a tu canción.»














