La Capilla de Luis de Lucena, ubicada en Guadalajara, es una de las construcciones más emblemáticas de la región de Castilla-La Mancha. Este monumento, originalmente conocido como Capilla de Nuestra Señora de los Ángeles, fue edificado a mediados del siglo XVI por el humanista Luis de Lucena. A lo largo de su historia, la capilla ha sufrido transformaciones significativas, especialmente tras su separación de la Iglesia de San Miguel en 1887, cuando fue demolida.
Desde entonces, la Capilla de Luis de Lucena se ha mantenido como una estructura aislada. A inicios del siglo XX, fue adquirida por el estado y restaurada bajo la dirección del arquitecto Ricardo Velázquez Bosco. Este proceso de restauración permitió que el edificio se convirtiera en un almacén para la Comisión Provincial de Monumentos, donde se guardaban obras de arte y hallazgos arqueológicos.
Características arquitectónicas y simbología
La Capilla de Luis de Lucena es rica en simbolismo, presente tanto en sus elementos constructivos como decorativos. Su diseño se asemeja al del desaparecido templo de Salomón, lo que resulta en un estilo manierista. En el exterior, destacan los bastiones cilíndricos almenados y el uso ingenioso de ladrillos en el remate, además de un basamento de sillería. Las ventanas, dispuestas en un alero de geometría compleja, y las aspilleras añaden un carácter distintivo a la fachada.
El interior de la capilla no se queda atrás, ya que su traza imita con maestría el estilo de Miguel Ángel. En la parte posterior, se encuentra una torrecilla con tribuna que alberga una escalera de caracol, proporcionando acceso a la planta de cubierta. La decoración pictórica de las bóvedas es particularmente impresionante, ya que ilustra historias del Antiguo Testamento. A pesar de su riqueza, los autores del programa iconográfico de la capilla siguen siendo un misterio.
Historia reciente y legado
Tradicionalmente, parte de la autoría de la decoración pictórica se ha atribuido al artista italiano Rómulo Cincinato, que llegó a España para participar en proyectos como la decoración del Monasterio de El Escorial. Sin embargo, un contrato firmado en 1548 en Roma por Luis de Lucena y los pintores Pietro Paolo da Montalbergo y Pietro Morone ha aportado nueva luz sobre la autoría de estas obras, revelando un vínculo directo con la capilla.
La Capilla de Luis de Lucena se ha consolidado como un ejemplo excepcional del patrimonio cultural de Guadalajara, atrayendo la atención de visitantes y expertos en arquitectura. Su rica historia y sus características únicas la convierten en un lugar de interés y admiración para quienes buscan descubrir las joyas ocultas de España.