Cuba se encuentra en una situación crítica, sumida en un colapso que se ha gestado durante décadas, pero que ha alcanzado su punto más álgido en los últimos cinco años. Actualmente, la isla enfrenta apagones de hasta 20 horas, acumulaciones de basura que bloquean las calles y una escasez de bienes básicos que ha llevado a la población al límite. Este contexto ha provocado que los turistas, que anteriormente visitaban Cuba por su atractivo exótico, opten ahora por permanecer en sus países de origen, temerosos de la violencia y el deterioro económico.
La hiperinflación, que ha alcanzado niveles históricos, se suma a la dolarización descontrolada del país, donde el cambio se sitúa en 440 pesos por dólar. La situación agrícola se ha deteriorado drásticamente, lo que ha incrementado la desnutrición y la hambruna entre la población. En medio de este caos, la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero de 2025 ha desatado una ola de terror en el gobierno cubano, que teme por su futuro.
La influencia de Estados Unidos y la respuesta de México
La administración de Donald Trump ha dejado claro que el fin del chavismo en Venezuela podría tener repercusiones fatales para Cuba, puesto que el petróleo venezolano ha sido un pilar fundamental para la supervivencia del régimen cubano. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, intentó actuar como intermediaria enviando crudo a la isla por razones humanitarias, pero esto ha puesto a México en una posición precaria ante las advertencias de Trump, que ha afirmado que su país «pagará un alto precio» si continúa apoyando a La Habana.
La presión diplomática y económica de Estados Unidos podría obligar a México a detener estos envíos, lo que aislaría aún más a Cuba. El gobierno colombiano, bajo la presidencia de Gustavo Petro, también ha sido amenazado por Trump, quien ha insinuado acciones militares si el país continúa apoyando a Cuba.
Perspectivas sombrías y levantamientos populares
La falta de suministro petrolero podría llevar a un colapso total de la red eléctrica cubana en menos de un mes, lo que desencadenaría una catástrofe humanitaria sin precedentes. Las clases dirigentes se verían abocadas a enfrentar las mismas penurias que el resto de la población, lo que podría generar una serie de levantamientos populares que superen las protestas del 11 de julio de 2021.
La administración Trump, con la influencia de Marco Rubio, ha manifestado que «Cuba caerá sola», consciente de que la ruptura del eje La Habana-Caracas representa un golpe mortal para el régimen cubano. En este contexto, la falta de recursos esenciales y la desesperación de la población podrían conducir a un estallido social inminente, poniendo en jaque la estabilidad política de la isla.














