La industria automovilística europea continúa enfrentando serias dificultades, con un descenso generalizado en las ventas a excepción del mercado español, que ha mostrado un notable crecimiento. En el primer semestre de 2025, se registraron un total de 609.801 matriculaciones de turismos en España, lo que representa un incremento del 13,9% en comparación con el mismo periodo del año anterior.
Pese a este crecimiento, el mercado español aún está un 12% por debajo de los niveles alcanzados en 2019, antes de la pandemia. Las organizaciones del sector, incluyendo Anfac (asociación de fabricantes), Ganvam (distribuidores) y Faconauto (concesionarios), mantienen la esperanza de alcanzar 1,1 millones de turismos vendidos en 2025, acercándose a los 1,25 millones de unidades de 2019.
En contraste, la situación en el resto de Europa es alarmante. Según la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA), entre enero y abril de 2025, las matriculaciones en la Unión Europea cayeron un 1,2%, alcanzando los 3,64 millones de vehículos. Esta disminución afecta especialmente a grandes mercados como Alemania, donde las matriculaciones bajaron un 3,3%, y Francia, con una caída del 7,3%.
Desafíos y despidos en la industria
La incertidumbre económica ha llevado a varias empresas a ajustar sus expectativas y, en algunos casos, a realizar despidos significativos. Ford es una de las compañías que ha confirmado un plan de reducción de plantilla que afectará a más de 10.000 trabajadores en su planta de Colonia, debido a la escasa aceptación de los coches eléctricos. Este plan, que incluye despidos voluntarios, se suma al cierre previsto de su planta en Saarlouis.
Otros fabricantes, como Volvo, también han anunciado recortes, con planes de despedir a 3.000 empleados en varios mercados, incluyendo Suecia. Por su parte, Renault ha indicado que intensificará las medidas de reducción de costes tras ajustar a la baja sus pronósticos de margen operativo. La compañía estima un flujo de caja de 47 millones de euros, que contrasta con las necesidades de capital circulante negativas de aproximadamente 900 millones de euros debido a la caída en el mercado europeo de turismos y furgonetas.
El futuro incierto de la electrificación
A medida que la industria automovilística se enfrenta a la transición hacia la electrificación, los desafíos se multiplican. Stellantis ha decidido cancelar su programa de pilas de hidrógeno, citando la falta de sostenibilidad económica y la limitada infraestructura de repostaje como razones clave. A pesar de ello, los coches eléctricos continúan siendo considerados el futuro del sector, aunque su cuota de mercado apenas supera el 13%, lejos de los objetivos de emisiones establecidos por Bruselas.
Mientras tanto, los vehículos híbridos no enchufables han alcanzado una cuota destacada del 35,5%, consolidándose como la opción preferida por los consumidores en esta fase de transición. Las inversiones en electrificación han caído a su nivel más bajo desde 2019, con apenas 5.600 millones de euros invertidos en 2024. Esta situación se ve agravada por la insuficiente red de carga pública y la creciente competencia de fabricantes chinos como BYD y Chery, que ofrecen vehículos eléctricos más asequibles.
El futuro de la industria automovilística europea es incierto, y se enfrenta a un doble desafío: mantener su liderazgo en un entorno global cada vez más competitivo y adaptarse a las exigencias de un mercado en transformación, sin dejar de lado a una fuerza laboral que demanda claridad y visión a largo plazo.
