En una emocionante ceremonia, Matthew Stafford, mariscal de campo de los Rams, fue galardonado como el mejor jugador de la temporada de la NFL. Este reconocimiento se dio en una votación que resultó ser la más ajustada desde el año 2003, donde Stafford logró imponerse a Drake Maye, quarterback de los New England Patriots.
De los 50 periodistas que tenían derecho a voto, 24 eligieron a Stafford, quien tuvo una temporada excepcional con 46 pases de touchdown y solo 8 intercepciones. Por su parte, Maye recibió el respaldo de 23 votantes, destacándose por liderar la liga en yardas, porcentaje de pases completos y yardas por pase, además de conseguir 14 victorias y llevar a su equipo a ganar la División.
Sin embargo, la elección de Maye ha sido objeto de críticas. Sus detractores señalan que su camino hacia el MVP se facilitó por un calendario menos exigente. Este año, los Patriots enfrentaron el calendario más sencillo de la NFL, donde los rivales de Maye lograron menos del 40% de victorias. En contraste, los Rams, con Stafford al mando, se enfrentaron al séptimo calendario más complicado, enfrentando a equipos en una división altamente competitiva, como la NFC Oeste, que tiene a tres de sus cuatro equipos en playoffs.
La controversia ha encendido un intenso debate en San Francisco, convirtiéndose en uno de los temas más polémicos en la NFL en los últimos años. La decisión final, aunque celebrada por algunos, ha dejado a muchos aficionados y analistas cuestionando la validez de los criterios de evaluación utilizados para este prestigioso galardón.