La Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF) ha lanzado una alerta sobre el aumento del riesgo de caídas en espacios públicos durante la temporada invernal. Este viernes, el país se verá afectado por la borrasca Ingrid, que traerá consigo fuertes vientos, abundantes lluvias y nevadas en cotas bajas, creando condiciones peligrosas en las calles.
Con la llegada de estas condiciones meteorológicas, los médicos rehabilitadores advierten que el hielo y la lluvia generan superficies deslizantes, lo que incrementa las probabilidades de accidentes. «Los suelos mojados y las placas de hielo, que pueden formarse en áreas sombrías o poco transitadas, son un riesgo latente, especialmente en las primeras horas del día y al anochecer», explican desde SERMEF.
Caminar «como un pingüino» para mayor estabilidad
Ante esta situación, los especialistas recomiendan adoptar una técnica sencilla pero eficaz: caminar «como un pingüino». Este método implica desplazar ligeramente el centro de gravedad hacia adelante, lo que mejora la estabilidad y reduce el riesgo de resbalones. Para implementarla correctamente, se sugiere no llevar las manos en los bolsillos, dar pasos cortos y apoyar toda la planta del pie en cada paso. Inclinar el tronco hacia adelante también contribuye a adaptar la marcha al terreno, minimizando así el riesgo de caídas.
Los médicos subrayan que esta técnica debe utilizarse no solo cuando el hielo es visible, sino también en situaciones donde el suelo pueda estar congelado, como en rampas o pasos peatonales. «Las caídas no son un asunto menor», advierten los profesionales, destacando que pueden tener un impacto considerable en la salud, especialmente entre las personas mayores o aquellas con problemas de equilibrio y fuerza muscular.
Consecuencias de las caídas y recomendaciones adicionales
Según SERMEF, un impacto contra el suelo, aunque parezca leve, puede derivar en fracturas de muñeca o codo, lesiones articulares y musculares que requieren largos períodos de rehabilitación. En personas mayores, una caída puede suponer un deterioro de su autonomía, afectando su capacidad para realizar actividades cotidianas.
Además, el riesgo de caídas no se limita al hielo. Las lluvias también son responsables de un número significativo de incidentes, frecuentemente subestimados debido a la falsa sensación de seguridad que generan los suelos mojados. Materiales como el mármol pulido o las baldosas lisas pueden convertirse en superficies extremadamente resbaladizas, lo que aumenta el peligro.
Para evitar estos accidentes, los médicos sugieren reducir la velocidad al caminar, aumentar la atención y buscar puntos de apoyo estables. También es recomendable pisar los bordillos por la zona plana y sostenerse de los pasamanos en escaleras mojadas. En caso de sufrir una caída, es crucial comprobar el estado de consciencia y solicitar ayuda si es necesario, evitando movimientos bruscos si hay sospecha de lesiones en la cabeza o la columna.
La SERMEF concluye que prevenir caídas puede evitar semanas o meses de complicaciones y que es fundamental que la población tome conciencia de los riesgos asociados al invierno.















