Decenas de mujeres han presentado denuncias por agresiones físicas y sexuales perpetradas por miembros de grupos de hinchas de fútbol en Euskadi, incluyendo a Herri Norte, Bultzada e Iraultza. Estas acusaciones han salido a la luz tras la denuncia pública de una joven de Durango que fue víctima de una violación en Bilbao por parte de un integrante de Bultzada, lo que ha llevado a muchas otras a compartir sus experiencias de abuso.
Según informes de El Correo y Emakumeon Hitza, las agresiones se habrían estado llevando a cabo durante varios años, con la mayoría de las denuncias dirigidas a miembros de Herri Norte, un grupo de aficionados del Athletic Club. Sin embargo, también existen acusaciones contra integrantes de Bultzada, del Real Sociedad, y de Iraultza, del Deportivo Alavés.
Reacciones de los grupos de hinchas
Un mes después del surgimiento de estas denuncias, tanto Herri Norte como Bultzada emitieron comunicados en los que afirmaban que los miembros implicados en estas agresiones habían sido expulsados de sus respectivas agrupaciones. En el caso del grupo de la Real Sociedad, se informó que la expulsión del supuesto agresor se llevó a cabo inmediatamente tras conocer los hechos, además de ofrecer solidaridad y apoyo a la víctima.
Por su parte, Herri Norte reconoció que ciertos miembros del grupo habían participado en actos de este tipo en el pasado y que, en consecuencia, también habían sido expulsados. La agrupación hizo un llamamiento a las mujeres que hayan sufrido agresiones para que se pongan en contacto con ellos y así poder actuar contra los agresores.
Denuncias anónimas y condenas
A pesar de las reacciones de los grupos, la mayoría de las denuncias siguen siendo anónimas y muchas mujeres no han acudido a la Ertzaintza. Para aquellas que sí lo han hecho, se han impuesto órdenes de alejamiento y, en algunos casos, ya hay condenados por violencia de género. Los testimonios presentados incluyen episodios de violaciones y situaciones de maltrato físico y psicológico.
Varias de las denunciantes han afirmado que los integrantes de estos grupos se protegen entre sí, lo que dificulta aún más la denuncia de estos actos. Este contexto plantea una grave preocupación sobre la seguridad de las mujeres en entornos vinculados a la afición futbolística en Euskadi.















