El colectivo Imastanen ha denunciado un grave atentado patrimonial ocurrido el 1 de enero de 2026 en un barranco protegido del municipio de Guía de Isora, en la isla de Tenerife. Un presidente de una asociación vecinal alertó al colectivo sobre la colocación de amarres y cuerdas en una zona declarada Bien de Interés Cultural (BIC), donde se encuentran numerosos grabados guanches.
En este lugar, un grupo de personas intentaba atravesar el barranco para practicar funambulismo, actividad que, según la denuncia, no contaba con el permiso necesario. Tras recibir la alerta, el colectivo se puso en contacto con el área de Medio Ambiente del Cabildo tinerfeño, que envió a un agente a la zona al día siguiente.
El 2 de enero, el agente de la Administración insular y un miembro de Imastanen comprobaron la denuncia y confirmaron que los amarres estaban instalados a escasos metros de los paneles de grabados rupestres, aunque afortunadamente no habían sufrido daños visibles. Sin embargo, el tránsito de personas en el área podría haber puesto en riesgo este BIC, situado dentro de la corona forestal.
Reacciones y preocupaciones por el patrimonio cultural
El grupo Imastanen ha calificado este incidente como un «nuevo acto de irresponsabilidad hacia el patrimonio cultural y natural». Gracias a la rápida actuación de los cuerpos de seguridad, se pudieron retirar las cuerdas y los aparejos asociados a esta actividad. El colectivo recordó que ya habían denunciado daños anteriores en este mismo yacimiento, ocasionados por disparos de perdigones que causaron daños irreparables a uno de los paneles de grabados.
A pesar de que estos bienes están catalogados y protegidos legalmente, carecen de señalización o medidas de prevención que alerten sobre su valor y eviten actividades ilegales que puedan perjudicarlos. Imastanen también criticó la escasez de recursos humanos y técnicos en el área de Medio Ambiente, lo que dificulta la intervención rápida ante estos incidentes.
Limitaciones en la protección del patrimonio
La denuncia pone de manifiesto la limitación de efectivos en la protección del patrimonio, ya que el agente tuvo que desplazarse desde Icod de los Vinos al sur de la isla. Esta situación puede provocar que muchas denuncias ciudadanas queden sin respuesta, permitiendo que los daños se produzcan sin que los responsables sean identificados y sancionados.
Imastanen también subrayó que, incluso cuando se imponen sanciones, muchas veces estas no son efectivas, especialmente cuando los infractores son ciudadanos extranjeros. En este caso, los practicantes de funambulismo alegaron desconocer la existencia de los grabados, ya que eran en su mayoría personas procedentes de la Península y de otros países europeos.
Por último, el colectivo criticó la aparente contradicción entre la imposición del polémico céntimo forestal y la reducción del presupuesto destinado al área de Medio Ambiente, lo que cuestiona la prioridad real de las políticas de conservación del patrimonio frente a otras inversiones.