Decisiones personales por encima del empleo
Según el especialista en empleo Enrique López Arce, perder un trabajo y comenzar la búsqueda de otro no es un hecho traumático para muchos jóvenes. De hecho, esta situación se considera parte de una dinámica laboral normal, particularmente en empleos de baja remuneración o con escasas oportunidades de crecimiento. Este cambio en la percepción sobre el empleo se refleja también en cómo estos jóvenes conciben las vacaciones, creyendo que cumplir un año de trabajo automáticamente les otorga el derecho a un descanso, incluso si la empresa no ha aprobado formalmente la solicitud.
Casos recientes en Asunción y alrededores
Un informe elaborado por López Arce revela que al menos 50 jóvenes perdieron recientemente su empleo en Asunción y sus alrededores tras ausentarse por viajes no autorizados. Este relevamiento se basó en las numerosas consultas recibidas por el especialista de personas que, tras regresar de vacaciones, buscaban asesoramiento para recuperar su puesto laboral. En todos los casos, se trató de trabajadores jóvenes que, al no obtener respuesta favorable para salir de vacaciones —especialmente durante meses de alta demanda como enero—, optaron por dejar de asistir a sus labores sin previo aviso.
Un cambio generacional en la cultura laboral
Este fenómeno responde a un cambio profundo en las relaciones laborales de las nuevas generaciones. Como señala López Arce, “muchos jóvenes ya tienen el viaje planificado y, cuando se les explica que no es posible otorgar vacaciones en ese momento, simplemente se van o dejan de presentarse al día siguiente”. Para este grupo, renunciar, ser desvinculados o cambiar de empleo no implica una carga emocional significativa. Existe una percepción generalizada de que siempre habrá otra oportunidad laboral disponible, lo que lleva a que las consecuencias a corto plazo no sean vistas como un riesgo real.
Impacto negativo para empresas y trabajadores
Esta tendencia genera efectos adversos tanto para las empresas como para los trabajadores. Por una parte, las empresas pueden encontrarse repentinamente sin personal clave, lo que afecta la continuidad de los procesos y la productividad. Reemplazar a un trabajador de manera inmediata es complejo, sobre todo durante meses de verano, cuando disminuye la búsqueda activa de empleo. Por otro lado, los jóvenes que optan por ausentarse sin aviso se exponen a consecuencias importantes. Muchos regresan de sus vacaciones con la expectativa de retomar sus funciones como si nada hubiera ocurrido, sin dimensionar que la ausencia injustificada puede significar una ruptura definitiva de la relación laboral.
Meses críticos para el mercado laboral
López Arce subrayó que enero y febrero son períodos especialmente delicados para este tipo de decisiones. “Son meses en los que hay menos movimiento en el mercado laboral. Cambiar de trabajador siempre es difícil, pero cuando la salida es sin aviso previo, el desafío es aún mayor”, afirmó. Esta situación resalta la necesidad de una mayor atención a la cultura laboral y la comunicación interna en las empresas.
Recomendaciones y medidas preventivas
Para mitigar estos riesgos, López Arce recomienda que las empresas implementen planes de contingencia, como mantener listas de candidatos elegibles que permitan cubrir rápidamente vacantes inesperadas. Además, destaca la importancia de mejorar la comunicación interna y de establecer reglas claras sobre permisos y vacaciones, lo cual podría ayudar a prevenir situaciones de ausencia injustificada.
El perfil de la Generación Z
Finalmente, López Arce describe a la Generación Z —compuesta por personas nacidas entre 1997 y 2012— como un grupo que prioriza su bienestar personal, su tiempo libre y sus proyectos individuales. En muchos casos, el empleo pasa a un segundo plano frente a la necesidad de experiencias personales, viajes y calidad de vida, redefiniendo así las reglas tradicionales del mundo laboral. Esta realidad nos invita a reflexionar sobre las dinámicas del mercado laboral y las expectativas de una generación que busca equilibrar sus aspiraciones personales con sus responsabilidades profesionales.