El Ministerio de Sanidad ha alcanzado un acuerdo con los sindicatos mayoritarios del sector para impulsar un nuevo Estatuto Marco que regule las condiciones laborales de cerca de un millón de trabajadores del Sistema Nacional de Salud (SNS). Este nuevo texto está destinado a sustituir el vigente desde 2003 y marca uno de los mayores intentos de reforma laboral en la sanidad pública en dos décadas. Sin embargo, el acuerdo nace con una clara fractura: el rechazo de los sindicatos exclusivamente médicos, que han anunciado convocatorias de huelga para los próximos meses.
El pacto ha sido firmado por SATSE-FSES, FSS-CCOO, UGT y CSIF, mientras que CIG-Saúde ha quedado fuera de la negociación. Los sindicatos médicos, que no han participado en la mesa negociadora, reclaman un estatuto propio que los distinga del resto de los profesionales sanitarios, exigencia que el departamento dirigido por Mónica García rechaza de plano.
La ministra de Sanidad ha destacado que “han sido años, muchas reuniones y un texto muy complejo que llevaba sin tocarse 22 años”. Defendió que el nuevo Estatuto Marco es fruto del diálogo y ha insistido en que “no enfrenta a profesionales entre sí, sino que refuerza la sanidad pública como un proyecto colectivo”.
Mejoras en las condiciones laborales
Entre los cambios más significativos que introduce el nuevo texto está la apuesta por la estabilización del empleo mediante ofertas públicas de empleo (OPE) periódicas y sistemas permanentes de concurso de traslados. El objetivo es facilitar la movilidad entre comunidades autónomas y reducir la temporalidad estructural del SNS. Además, el anteproyecto contempla una reducción de la jornada máxima semanal a 45 horas y establece límites más estrictos a la sobrecarga laboral. Por ejemplo, las guardias médicas de 24 horas se reducirán a un máximo de 17 horas, implementando mecanismos de reorganización de recursos cuando se detecten situaciones de exceso de carga asistencial.
Los sindicatos firmantes consideran que el acuerdo representa un punto de inflexión. Laura África Villaseñor, representante de SATSE, ha calificado la firma como “un momento decisivo”, señalando que, aunque es un acuerdo de mínimos, incluye más de 100 mejoras en derechos laborales, conciliación, jornada, acceso al empleo o jubilación parcial y anticipada. “Es un texto bueno que permite mejorar las condiciones de trabajo y, con ello, la calidad de la atención sanitaria”, afirmó.
Begoña Ballell, de UGT, coincidió en que el nuevo Estatuto “marca un antes y un después” al reforzar la seguridad jurídica y sentar las bases de un sistema sanitario “más cohesionado, más justo y más sostenible”. Desde CSIF, Fernando Hontangas defendió que se trata del “mejor acuerdo posible” tras tres años de negociación para actualizar una norma que consideraba obsoleta.
Fractura con los sindicatos médicos
El desacuerdo más notable proviene de los sindicatos médicos, que consideran insuficientes las mejoras planteadas. Exigen un mayor reconocimiento profesional, guardias voluntarias y mejor remuneradas, así como un marco normativo propio. Recientemente, anunciaron un calendario de huelga indefinida con paros periódicos al menos hasta junio, convocados por organizaciones como CESM, Amyts, Metges de Catalunya y el Sindicato Médico Andaluz. Hasta ahora, el seguimiento de las movilizaciones ha sido desigual según los territorios.
Desde Comisiones Obreras, Humberto Muñoz defendió la legitimidad de la mesa negociadora, subrayando que los sindicatos firmantes representan mayoritariamente a la plantilla del SNS. “Velamos por los derechos de todos los colectivos y categorías profesionales desde una perspectiva de conjunto”, afirmó, en una respuesta implícita a las demandas de un estatuto diferenciado para los médicos.
El nuevo Estatuto Marco todavía debe superar varios trámites clave. Primero, su aprobación en el Consejo de Ministros y, posteriormente, lograr la mayoría parlamentaria en el Congreso de los Diputados, un escenario incierto dada la contestación del colectivo médico y la fragmentación política. La ministra ha reconocido el malestar acumulado en el sector, pero defiende el acuerdo como un paso necesario. “Sé de dónde viene el enfado y el cansancio de muchos profesionales”, concluyó, asegurando que “hoy es un buen día para la sanidad pública”.
El debate sobre el nuevo Estatuto Marco abre así una etapa decisiva para el futuro laboral del SNS, marcada por avances estructurales, pero también por un conflicto interno que amenaza con prolongarse en los próximos meses.