El sur de la provincia de Chubut se ha convertido en el escenario de un fascinante proyecto científico que ofrece a los amantes de la naturaleza y la investigación una oportunidad única: poder observar en tiempo real el ciclo reproductivo de varias especies de aves marinas, como los pingüinos de Magallanes, el cormorán imperial y el petrel gigante del sur. Esta iniciativa, impulsada por investigadores del CONICET, busca ampliar el conocimiento sobre el comportamiento de estas aves y desmitificar algunas creencias populares que las rodean.
El proyecto se desarrolla en el Parque Provincial Patagonia Azul, donde se han instalado cámaras que permiten una transmisión continua de la vida de estas aves desde las islas Tova, Tovita y el islote Gran Robredo. Estas áreas, deshabitadas de forma permanente, forman parte de un extenso archipiélago ubicado en el sur de la provincia, convirtiéndose en un refugio vital para estas especies en la temporada reproductiva. Las imágenes son emitidas las 24 horas a través del canal de YouTube llamado Explore Birds Bats Bees y estarán disponibles para el público hasta abril de 2026, cuando concluye el ciclo reproductivo de las especies observadas.
El proyecto está liderado por Flavio Quintana, investigador superior del CONICET y director del Laboratorio de Ecología de Predadores Tope Marinos del Instituto de Biología de Organismos Marinos (Cenpat–Conicet), con sede en Puerto Madryn. Quintana explicó que la iniciativa comenzó hace tres años con el objetivo de superar una limitación histórica en el estudio de colonias remotas: la dificultad de realizar observaciones continuas en lugares de difícil acceso y en presencia de especies sensibles a la intervención humana. Para lograrlo, el equipo tuvo que desplegar un complejo sistema tecnológico en islas expuestas a las inclemencias del mar abierto.
“Fue necesario instalar sistemas de energía solar, almacenamiento y cámaras capaces de resistir las inclemencias climáticas”, detalló Quintana. Tras tres años de esfuerzo, el equipo logró establecer una transmisión estable y permanente, lo que representa un avance significativo en el estudio de estas especies. Las cámaras permiten seguir todo el proceso reproductivo de los pingüinos, desde la puesta de huevos hasta la supervivencia de los pichones en diversas etapas de desarrollo, hasta los 90 días de vida.
El Impacto del Monitoreo Continuo
Además, el monitoreo continuo facilita la detección temprana de situaciones excepcionales, como brotes sanitarios, lo que resulta fundamental para la conservación de las especies. Este seguimiento no solo se limita a los pingüinos; también proporciona información clave sobre el estado del ecosistema marino circundante. Al encontrarse en un área marina protegida, el seguimiento a largo plazo permite analizar la relación entre el ambiente y el desempeño reproductivo de las aves, un indicador esencial de la salud del sistema costero.
En relación con los efectos del cambio climático sobre el pingüino de Magallanes, los investigadores del CONICET sostienen que no existe evidencia científica de alteraciones significativas en su comportamiento reproductivo o en su esfuerzo de alimentación. Sin embargo, el equipo tiene planes de ampliar el alcance del sistema de monitoreo para establecer un esquema completo de vigilancia de todo el parque marino protegido.
Este proyecto, desarrollado junto con la Fundación Rewilding Argentina y el programa Patagonia Azul, combina investigación científica y divulgación, ofreciendo una ventana inédita a la vida silvestre de la Patagonia. Sin duda, esta iniciativa no solo enriquecerá el conocimiento sobre estas fascinantes aves, sino que también contribuirá a la conservación y protección de su hábitat en un contexto de creciente preocupación ambiental.