La conducción bajo los efectos del alcohol sigue siendo un problema alarmante en España, donde cada año se realizan más de 7 millones de controles de alcoholemia. Las estadísticas indican que hasta un 50 % de los fallecidos en accidentes de tráfico habían consumido alcohol, lo que pone de manifiesto la gravedad de la situación.
Controles intensificados durante las fiestas
Durante las festividades, se intensifican los controles para evitar que conductores en estado de embriaguez pongan en riesgo sus vidas y las de otros usuarios de las carreteras. En 2025, se registró una de las tasas de alcoholemia más altas en un conductor en Gerona, un catalán que arrojó una cifra de 1,83 miligramos por litro de aire espirado, equivalente a 3,66 gramos por litro de sangre, superando en más de siete veces el límite permitido de 0,25 mg/l.
Las tasas más alarmantes
En 2016, un conductor vasco de 56 años fue sorprendido en Francia con una tasa de 2,37 mg/l de aire espirado, lo que se traduce en unos 4 g/l de sangre. Este nivel se considera incompatible con la vida, ya que cualquier cifra superior a 4 g/l pone en grave peligro la salud del individuo. Sin embargo, el récord lo ostenta un conductor argentino de 60 años, que fue detenido conduciendo con una tasa de 6,26 g/l de sangre, lo que representa una situación extremadamente peligrosa; este individuo circuló en dirección contraria y atropelló a una persona antes de desmayarse.
El incremento de estas cifras no solo refleja la irresponsabilidad de algunos conductores, sino que también da lugar a la apertura de procedimientos penales por delitos contra la seguridad vial. Las consecuencias pueden incluir penas de prisión y la retirada del carnet de conducir durante un periodo de hasta cuatro años.
La preocupación por la seguridad vial en España es evidente, y es crucial que tanto las autoridades como los ciudadanos tomen conciencia de la gravedad de conducir bajo los efectos del alcohol.