La industria del automóvil en España atraviesa una crisis profunda, marcada por el cierre de fábricas y despidos masivos en empresas como Seat y Nissan. Sin embargo, dos conceptos que anteriormente generaban escepticismo están emergiendo como posibles salvadores: los fabricantes de vehículos eléctricos y las empresas chinas.
Colaboraciones que renacen la industria
La primera gran noticia llegó con la asociación entre la marca nacional Ebro y el fabricante chino Chery, que ha permitido el ensamblaje de vehículos en la clausurada planta de Nissan en la Zona Franca de Barcelona. Este movimiento no solo ha recuperado miles de puestos de trabajo, sino que ha permitido a Ebro reestructurarse y lanzar nuevos modelos al mercado utilizando la tecnología y los esquemas de producción de Chery.
A finales de noviembre de 2023, el grupo Stellantis y la empresa china de baterías CATL iniciaron la construcción de una nueva fábrica de baterías en Figueruelas, Zaragoza. Esta planta, que comenzará su producción a finales de 2026, generará empleos de alta cualificación para químicos e ingenieros, lo que representa un paso significativo para revitalizar la industria local.
Perspectivas del futuro industrial
La elección de España por parte de numerosas marcas chinas se debe a factores como los costes energéticos competitivos y salarios más bajos en comparación con otros países europeos. Esto se traduce en menores costes de producción, lo que puede resultar en precios de venta más atractivos en el mercado.
Aunque el fabricante chino BYD ha descartado abrir una nueva planta en España, se ha confirmado que modelos de Leapmotor comenzarán a fabricarse en la planta de Stellantis en Zaragoza a partir de marzo de 2026. Esta instalación ha sido reformada para acoger los nuevos trabajos y empleados necesarios para esta producción.
Además, Saic Motors, grupo al que pertenece MG, está considerando abrir una fábrica en el megaparque industrial de Plisan en Vigo. Este desarrollo podría revitalizar una zona que costó 250 millones de euros construir a principios de siglo y que actualmente se encuentra infrautilizada.
La llegada de estas marcas chinas representa una oportunidad para resurgir una industria del automóvil en España que ha estado en declive. Con la reactivación de Ebro, la construcción de la nueva fábrica de baterías en Zaragoza y la apertura de nuevas plantas, se prevé la creación de decenas de miles de empleos de alta cualificación. En un momento en el que se cuestiona el futuro de este sector, la colaboración con fabricantes chinos y la adopción de coches eléctricos pueden ser la clave para recuperar una de las industrias más valiosas del país.