Antonio Fernando Murillo Cancho, farmacéutico y nutricionista, ha compartido en un artículo para The Conversation su reflexión sobre la importancia de mantener horarios regulares para dormir y alimentarse, destacando que «acostarse y levantarse a la misma hora es gratis y rejuvenece». Esta afirmación se enmarca dentro de un análisis más amplio sobre cómo el envejecimiento se relaciona con la acumulación de pequeños fallos en las células, tales como el daño genético y el desgaste de las mitocondrias. Si estos problemas no se reparan adecuadamente, pueden dar lugar a diversas enfermedades.
Murillo enfatiza que un enfoque moderado hacia la nutrición y la organización de los horarios de las comidas permite al organismo funcionar de manera más eficiente. En su análisis, recalca que no es necesario recurrir a dietas extremas, ya que una ligera restricción calórica puede mejorar tanto los marcadores de inflamación como el metabolismo en general. Esta perspectiva es compartida por otros expertos en el campo de la nutrición, como María Merino, quien critica la tendencia de reducir la nutrición a meras cifras matemáticas de calorías.
La importancia del ayuno intermitente y el ejercicio
Dentro de este contexto, Murillo también subraya los beneficios del ayuno intermitente, que consiste en dejar un intervalo de entre 14 y 16 horas entre la cena y el desayuno. Este método no solo ayuda a regular el metabolismo, sino que también promueve la salud general. Además, el experto recalca que la actividad física diaria es esencial para el mantenimiento corporal. El ejercicio actúa como un «taller de reparación», facilitando la renovación de tejidos y mejorando el control de los niveles de azúcar en sangre.
Realizar caminatas regulares y ejercicios de fuerza de dos a tres veces por semana puede proporcionar beneficios significativos, especialmente si se mantiene una constancia a lo largo del tiempo. Josep Pont, otro experto en nutrición, ha advertido que hábitos como comer tarde, saltar comidas o picar constantemente pueden desregular tanto el metabolismo como el ritmo circadiano, lo que puede llevar a problemas de salud a largo plazo.
El papel del sueño y la microbiota intestinal
Por último, Murillo enfatiza la relevancia de dormir adecuadamente y mantener horarios estables. Un sueño profundo activa procesos de limpieza y reparación en el organismo, mientras que el respeto por rutinas consistentes favorece la acción de hormonas, como la melatonina. Cuidar la microbiota intestinal es otro aspecto crucial, ya que una dieta rica en alimentos reales y fibra contribuye a mantener una microbiota diversa, lo que está asociado a una menor inflamación y a una mejor salud metabólica.
En resumen, la combinación de horarios regulares para dormir y alimentarse, junto con la incorporación de actividad física y una dieta equilibrada, no solo puede mejorar la salud general, sino también contribuir al rejuvenecimiento celular y a la prevención de enfermedades. La evidencia presentada por Murillo y otros expertos subraya la necesidad de un enfoque integral hacia la salud, que priorice la calidad de vida sobre la mera cantidad de calorías consumidas.