Un estudio reciente realizado por investigadores de la Universidad de Stanford ha revelado importantes hallazgos sobre el procesamiento del lenguaje en personas que han sufrido un ictus. Este trastorno del lenguaje afecta la capacidad de algunos individuos para procesar los sonidos del habla, lo que dificulta su comprensión. La investigación, liderada por Laura Gwilliams, profesora del Instituto de Neurociencia Wu Tsai, y Maaike Vandermosten, profesora asociada del Departamento de Neurociencias de la Universidad Católica de Lovaina en Bélgica, se publicó el 7 de enero de 2024 en la revista ‘JNeurosci’.
Para llevar a cabo el estudio, los investigadores compararon la actividad cerebral de 39 pacientes que habían experimentado un ictus con la de 24 controles sanos de la misma edad. Durante la prueba, los participantes escucharon una historia mientras se registraba su actividad cerebral. A pesar de que aquellos con problemas de procesamiento del habla no mostraron una velocidad inferior en la percepción de los sonidos, su capacidad para integrarlos y comprender el lenguaje fue significativamente menor.
El desafío del procesamiento del habla
Los resultados sugieren que las personas que sufrieron un ictus pueden oír sonidos de manera efectiva, pero enfrentan dificultades para relacionar esos sonidos con el lenguaje. En situaciones de incertidumbre sobre las palabras que se pronunciaban, los participantes sanos demostraron una mayor capacidad para procesar las características de los sonidos del habla durante más tiempo. Esto indica que, tras un ictus, el tiempo de procesamiento del habla puede no ser suficiente para captar palabras que son difíciles de detectar.
Este estudio destaca patrones de actividad cerebral que son fundamentales para la comprensión del lenguaje verbal. Según los autores, se plantea la necesidad de investigar más sobre cómo el simple hecho de escuchar una historia podría ser utilizado para mejorar el diagnóstico de condiciones que se caracterizan por dificultades en el procesamiento del lenguaje, lo que actualmente requiere horas de tareas conductuales.
Los hallazgos de este estudio son cruciales para entender mejor los efectos del ictus en la comunicación y podrían abrir nuevas vías para mejorar el diagnóstico y tratamiento de los trastornos del lenguaje relacionados con esta condición. La investigación continúa siendo un campo vital que puede ofrecer esperanza a quienes enfrentan estos desafíos tras un ictus.