Las protestas contra el régimen islámico de Irán han dejado un saldo desgarrador de 648 muertos desde su inicio el 27 de diciembre de 2022, según ha informado la ONG con sede en Noruega Iran Human Rights (IHRNGO). Este grupo ha explicado que la cifra incluye únicamente los casos verificados a través de dos fuentes independientes distintas, lo que pone de relieve la dificultad de obtener datos precisos en medio de la represión.
La organización ha detallado que colabora estrechamente con hospitales y lugares donde se trasladan los cuerpos de los fallecidos, lo que les permite proporcionar una estimación más fiable. Entre las víctimas, se encuentran al menos nueve menores de 18 años, y miles más han resultado heridos en el contexto de un estallido social que ha movilizado a la población en contra del régimen.
Impacto de la represión y falta de información
IHRNGO advierte que la cifra final de fallecidos podría alcanzar los 6.000, además de señalar que más de 10.000 personas han sido detenidas. La situación se complica aún más debido al corte de Internet impuesto por las autoridades desde el 8 de enero, lo que ha dificultado la verificación independiente de la información sobre las víctimas y ha generado un ambiente de confusión y miedo.
Los medios de comunicación oficiales han reportado al menos 121 miembros de las fuerzas de seguridad, incluyendo el ejército y la policía, muertos en las manifestaciones, aunque este dato no incluye a los fallecidos en Teherán. Los informes sobre las protestas destacan la violencia y la represión desatada por el régimen, que ha respondido con fuerza a las demandas de cambio.
La retórica del régimen iraní
El Gobierno iraní ha adoptado una retórica similar a la de otros regímenes autoritarios, como el de Nicolás Maduro en Venezuela, insistiendo en que «no quiere guerra» y que busca «negociaciones justas» con Estados Unidos. Esta postura contrasta drásticamente con la realidad en las calles, donde la población exige cambios profundos en el sistema político y social del país.
La comunidad internacional sigue de cerca la evolución de esta crisis, mientras que organizaciones de derechos humanos continúan haciendo un llamado a la atención global sobre la situación en Irán. La falta de transparencia y la represión violenta han alimentado el descontento y la movilización social, lo que sugiere que las protestas podrían continuar en el futuro cercano.
