Irán se encuentra en medio de una nueva oleada de movilizaciones en respuesta a la crisis económica y el deterioro del nivel de vida, mientras el país está afectado por un severo corte de Internet desde la noche del jueves. Este apagón en la conectividad se produce tras un llamamiento a las protestas por parte de Reza Pahlevi, hijo del derrocado sah de Irán durante la Revolución Islámica de 1979.
Según la organización NetBlocks, dedicada a monitorear la conectividad a nivel internacional, Irán ha estado experimentando un corte de Internet que ha reducido la conectividad a «un uno por ciento de los niveles habituales». Las autoridades han impuesto esta medida para suprimir las grandes manifestaciones y, al mismo tiempo, encubrir la brutalidad del régimen. Este bloqueo dificulta el derecho de la población a comunicarse en un momento crítico.
Contexto de las Protestas
Las manifestaciones, que han dejado más de 30 muertos y más de 2.000 detenidos según organizaciones civiles, se han intensificado a lo largo de la última semana. Pahlevi instó a la población a «salir a las calles y, como un frente unido, corear sus demandas», criticando la decisión de Teherán de cortar todas las líneas de comunicación, incluido el acceso a Internet. «La represión contra la población no quedará sin respuesta», advirtió Pahlevi, señalando que «los ojos del mundo están sobre vosotros».
El contexto de estas protestas se enmarca en la caída del nivel adquisitivo de millones de iraníes, exacerbada por la histórica devaluación de la moneda nacional, el rial, y el aumento de las sanciones impuestas por Estados Unidos. Estas sanciones han vuelto a centrarse en el programa nuclear de Irán, lo que ha llevado a tensiones adicionales en la región, incluyendo bombardeos que han causado más de 1.100 muertos en el pasado junio.
Reacciones Internacionales y Nacionales
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado con desatar el «infierno» si las fuerzas de seguridad iraníes «comienzan a matar gente». En este sentido, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, ha ordenado a las fuerzas de seguridad que no actúen contra los manifestantes pacíficos, aunque ha pedido que se tomen medidas contra aquellos involucrados en disturbios. Pezeshkian destacó que «la gente se está manifestando contra los precios elevados» y que su gobierno está trabajando para abordar estas preocupaciones.
Por su parte, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, acusó a Israel y a funcionarios radicales de Estados Unidos de intentar «causar división» en Irán, reiterando que estas acusaciones han sido una constante en las declaraciones del régimen durante las últimas horas.
La situación en Irán sigue siendo tensa, y el futuro de las movilizaciones dependerá en gran medida de la capacidad de la población para comunicarse y organizarse en medio de las restricciones impuestas por el régimen. Las protestas de los últimos años han mostrado el descontento generalizado entre la población, aunque la figura de Pahlevi ha estado marcada por la incertidumbre respecto a su apoyo interno.
