El fin de semana pasado, el hotel Melilla Puerto se convirtió en el escenario principal de las celebraciones del Yennayer, el Año Nuevo Amazige 2976, donde se llevaron a cabo diversas actividades lúdicas y culturales que atrajeron a numerosos melillenses. Originalmente, el evento estaba previsto para realizarse en la Plaza de las Culturas, pero las inclemencias del tiempo obligaron a su traslado al hotel, sin que esto afectara la afluencia de público.
Organizado por la Consejería de Cultura, Patrimonio Cultural y del Mayor, este evento ofreció a los asistentes la oportunidad de sumergirse en la rica cultura amazige a través de un variado programa de actividades. Niños y adultos disfrutaron de un mercado artesanal, talleres infantiles, una exhibición de té y la posibilidad de hacerse tatuajes con henna. Entre los talleres más destacados estuvo el de percusión, la elaboración de pan tradicional conocido como tachnift, y manualidades inspiradas en la cultura amazige, que fueron impartidos por mujeres de la comunidad y del colectivo social Proyecto Alpha.
Tradición y alegría en el pasacalles
Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue el pasacalles tradicional amazige, animado por los músicos Imediazen y el Groupe Art Folklorique Barcelone, quienes con su energía y colorido lograron trasladar a los asistentes a un ambiente festivo. Instrumentos como panderos, darbukas y zurnas resonaron en el salón, creando una atmósfera vibrante.
El clímax de la celebración llegó con la representación de una boda amazigh tradicional. La novia, interpretada por la presidenta del Club Hípico High Quality, Mireya Ambros Serón, llegó a lomos de un caballo adornado con motivos imazigen, desfilando por el salón con un vestido blanco y joyería auténtica. Esta recreación causó una gran sensación entre el público, que se unió a los cantos y ululatos tradicionales, conocidos como barwalás o zaghroutas, como signo de alegría.
Recuperación de tradiciones y apoyo comunitario
A pesar de la conclusión de las actividades del Yennayer, la celebración dejó un legado valioso. La Avenida Cándido Lobera albergará en los próximos días una exposición fotográfica, continuando así la difusión de la cultura amazige. La Asociación Rusadir 21 también jugó un papel importante, ofreciendo dulces tradicionales que atrajeron a un gran número de visitantes. Su presidenta, Layla Mohamed, destacó la importancia de estas iniciativas para recuperar y compartir las tradiciones con los melillenses.
Mohamed subrayó que el estand de Rusadir 21 es sinónimo de éxito, resaltando que la comida tiene el poder de unir a personas de diferentes orígenes y culturas. Además, hizo un llamado a la Consejería de Cultura para que considere incluir más festividades imazigen en el calendario, destacando la necesidad de recuperar costumbres que habían caído en el olvido.
La participación de diferentes entidades locales, como la Asociación Gámez Morón, también fue notable. Sus usuarios, como Yamina, expresaron su satisfacción por las actividades, que no solo ofrecieron diversión, sino también una oportunidad para aprender sobre las tradiciones de origen bereber en Melilla. Las celebraciones del Yennayer comenzaron el 12 de enero con un acto lúdico en la Carpa Eurofantasía, y culminaron con un variado programa cultural que dinamizó la vida social de la ciudad.
El Yennayer no solo es una festividad, sino un símbolo de identidad y resistencia cultural para el pueblo amazigh, representando una conexión profunda con la tierra y las tradiciones. Este evento en Melilla ha sido un reflejo del esfuerzo por fortalecer la identidad intercultural de la ciudad, consolidándose como un modelo de convivencia y diversidad en Europa.