El informe TALIS, presentado recientemente por el Ministerio de Educación y la OCDE, ha suscitado una serie de críticas por parte de SATE-STEs y otras organizaciones sindicales del ámbito educativo. A pesar de que el informe señala que los docentes se encuentran «motivados, satisfechos y resilientes», estas afirmaciones han sido catalogadas como un «relato feliz» que no refleja la realidad cotidiana de muchos profesores en España.
Resultados de la macroencuesta de SATE-STEs
SATE-STEs llevó a cabo una macroencuesta en la que participaron más de 13 000 docentes de la educación pública. Los resultados revelan que las principales preocupaciones del profesorado incluyen una carga burocrática excesiva, salarios que no se ajustan al aumento del coste de vida y unas condiciones laborales que han propiciado un aumento de la insatisfacción laboral. En relación a la burocracia, el informe TALIS califica el papeleo como una «fuente de estrés» para el 60% de los docentes; sin embargo, el sindicato señala que el 95,74% del profesorado considera que esta carga les impide realizar su labor docente de manera efectiva, encontrándose «sepultados bajo informes y plataformas fallidas».
En cuanto a la cuestión salarial, el informe TALIS posiciona a España entre los países donde los docentes están «relativamente satisfechos» con sus sueldos. No obstante, SATE-STEs refuerza su postura al indicar que el 91,89% de los docentes afirma que sus salarios no han aumentado al mismo ritmo que el Índice de Precios de Consumo (IPC), lo que ha resultado en una pérdida del 20% de poder adquisitivo desde el inicio del siglo.
Satisfacción laboral y propuestas de mejora
El nivel de satisfacción laboral también ha sido abordado en el informe TALIS, que indica una satisfacción cercana al 97%. Sin embargo, el estudio de SATE-STEs revela que solo el 56% del profesorado considera la docencia un trabajo adecuado, citando «ratios elevadas y una financiación insuficiente» como principales factores de descontento.
Frente a esta situación, SATE-STEs concluye que es imperativo «escuchar más al profesorado» y tomar medidas efectivas para abordar estos problemas estructurales. Entre sus propuestas destacan la reducción estable de las ratios, un aumento en la plantilla docente y la necesidad de proteger la escuela pública de la privatización.