La Cabalgata de Reyes Magos en Santa Cruz de Tenerife se llevó a cabo el 5 de enero de 2024 con una gran participación de la ciudadanía, a pesar de la lluvia que amenazó durante la tarde. Miles de personas, tanto niños como adultos, se concentraron a lo largo del recorrido desde la avenida de Bélgica hasta la plaza de la Candelaria, disfrutando de un desfile que combinó la magia de Disney con la tradición de esta festividad.
A las 19:00 horas, el desfile dio inicio bajo una tregua casi milagrosa del mal tiempo. La lluvia, que había hecho su aparición durante la tarde, no logró apagar la ilusión de los asistentes. “¡Mamá, son los Reyes!” exclamó Juan Manuel Bello, un niño que, emocionado, se subió al muro de los jardines para ver pasar a Melchor y sus compañeros.
Un recorrido lleno de emociones y sorpresas
El cortejo real, que se extendió por más de una hora y media, estuvo compuesto por un total de doce carrozas, todas ellas inspiradas en el universo Disney. Los personajes de cuentos y películas icónicas, como Mickey Mouse y La Bella y la Bestia, acompañaron a los Reyes Magos, quienes no dejaron de saludar y repartir caramelos entre la multitud. Las risas y los gritos de alegría se mezclaron con el sonido de la música, que fue protagonista a lo largo del recorrido gracias a cinco grupos que animaron el ambiente.
Entre los asistentes se encontraba Nena Viñas, hija de Juan Viñas, una figura clave en la organización de la cabalgata durante más de tres décadas. A sus 91 años, Juan se encontraba en casa, mientras que Nena disfrutaba del desfile con orgullo, recordando cómo a su padre le habría encantado el evento: “Ha ido ameno y sin paréntesis”, dijo, sonriendo.
Un evento que no se suspende
Desde la plaza de San Fernando, la iluminación en forma de estrellas realzó la magia del desfile, mientras los asistentes se acomodaban con paraguas plegados, dispuestos a disfrutar a pesar de las inclemencias del tiempo. A las 19:45 horas, la policía hacía acto de presencia en la calle del Pilar, anunciando la inminente llegada del cortejo real.
La cabalgata avanzó con agilidad y elegancia, y, a pesar de que la lluvia parecía querer volver, los asistentes comenzaron a regresar a casa tras disfrutar del espectáculo. Aquellos que se quedaron hasta el final se prepararon para una noche mágica, dejando agua y comida para los Reyes Magos, mientras esperaban con ilusión la llegada de los regalos en sus hogares.
Este año, Santa Cruz de Tenerife demostró que la tradición de la Cabalgata de Reyes es más fuerte que cualquier adversidad climática, y la emoción de los niños y la comunidad fue el verdadero protagonista de la noche.