La administración de lotería El Chicharro, ubicada en el número 25 de la calle Bethencourt Alfonso en Santa Cruz, ha logrado un hito memorable al repartir más de 1.200.000 euros en el sorteo de El Niño. Esta significativa ganancia ha sido celebrada por Javier Hernández Cebrián, un antiguo deportista olímpico que ha llevado su experiencia en el deporte al mundo de la lotería.
Hernández Cebrián, quien ha participado en cinco ediciones de los Juegos Olímpicos, ha manifestado su alegría a través de las redes sociales, afirmando: “¡Hemos dado el Gordo de El Niño!”. Al ser entrevistado, relató cómo la emoción le invadió mientras preparaba los regalos de Reyes para sus sobrinos y recibió multitud de llamadas y mensajes de compañeros, dejándolo atónito ante la noticia del premio.
Un brindis por la suerte
El responsable de El Chicharro se mostró eufórico y compartió que tenía una botella de champán lista para celebrar un momento tan significativo. “Ha sido una mañana inolvidable”, subrayó, mientras se reunía con los afortunados ganadores que empezaron a acercarse al establecimiento para compartir la felicidad del momento.
Curiosamente, Hernández Cebrián también destacó un cambio en las tendencias de venta, mencionando que uno de los décimos premiados se había vendido a través de su aplicación móvil. Este dato refleja cómo la modernización ha llegado incluso a un ámbito tan tradicional como la lotería.
Repartiendo ilusiones
El nombre de la administración, El Chicharro, fue elegido por el propio Hernández Cebrián, quien explica que “no hay nada más santacrucero que el chicharro”. Tras recibir llamadas de numerosos medios de comunicación a nivel nacional sobre su curiosa historia como lotero, se siente orgulloso de haber “regado de felicidad muchos hogares de Santa Cruz”.
La experiencia de Hernández Cebrián como deportista le ha enseñado el valor de la ilusión y el esfuerzo. “Lo mejor de este trabajo es repartir ilusión”, enfatiza, recordando la vez que fue reconocido por el presidente del Comité Olímpico Internacional durante su última participación en los Juegos de París, donde entrenaba a sus deportistas en la marina de Marsella.
La transición de un destacado atleta a la administración de lotería ha demostrado ser un camino exitoso, y ahora, Javier Hernández Cebrián ha encontrado una nueva pasión en este campo, celebrando cada victoria con la misma intensidad que lo hacía en el deporte de alto nivel.