La Policía Nacional ha desarticulado una organización criminal que había introducido desde Cádiz hasta 57 toneladas de cocaína en Europa. La operación, conocida como ‘Sombra negra’, se ha llevado a cabo en dos fases a lo largo del año pasado, resultando en la detención de 105 personas que formaban parte de esta red de narcotráfico que operaba desde Sudamérica hasta el viejo continente.
Este viernes se ha anunciado el éxito de la operación, que ha puesto en evidencia el uso del Estrecho de Gibraltar y diferentes puntos de la provincia como rutas clave para el tráfico de drogas. La intervención será detallada en una rueda de prensa programada para el próximo lunes, donde participarán el delegado del Gobierno en Andalucía, Pedro Fernández, y otros altos mandos de la Policía, incluyendo a Andrés Martín, jefe Superior de Andalucía Occidental, y Francisco Javier Vidal, comisario principal de Cádiz.
Un entorno propicio para el narcotráfico
La provincia de Cádiz se ha convertido en un punto estratégico para las mafias dedicadas al narcotráfico, gracias a su posición geográfica en la Frontera Sur de Europa. En los últimos meses, se han registrado múltiples operaciones en las que se han interceptado importantes alijos de cocaína, algunos de ellos con cargas que superan las 19 toneladas en cuestión de semanas.
Las organizaciones delictivas han diversificado sus métodos de introducción de drogas, incluyendo el uso de contenedores y lanchas rápidas. Recientemente, se ha confirmado la actividad de clanes sudamericanos en la zona, específicamente el clan de los Balcanes, conocido por su fuerte presencia en el tráfico de cocaína en Europa. En una de las operaciones más significativas, se desmanteló una infraestructura utilizada para la introducción de grandes cantidades de cocaína procedente de Colombia, lo que resultó en la detención de 30 personas y la incautación de 2.475 kilos de la droga y varias armas de guerra.
Impacto en la lucha contra el narcotráfico
Las autoridades están intensificando sus esfuerzos para combatir el narcotráfico en la región, dada la creciente preocupación por la actividad de estas organizaciones. La operación ‘Sombra negra’ es un claro ejemplo de la colaboración entre diferentes cuerpos de seguridad para desmantelar redes complejas que operan a nivel internacional. La intervención no solo ha detenido a un número significativo de miembros de la organización, sino que también ha puesto en jaque sus métodos operativos y logísticos, debilitando su capacidad para seguir operando en Europa.
Las próximas semanas serán cruciales para evaluar el impacto de estas detenciones en la dinámica del narcotráfico en la región y la eficacia de las estrategias implementadas por las fuerzas de seguridad. La comunidad internacional también está atenta a las repercusiones que estas acciones puedan tener en el tráfico de drogas a nivel global.