El presidente del Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijoó, ha realizado una contundente declaración este martes en Teruel, donde ha instado a los votantes a «castigar» al PSOE y a Vox en las próximas elecciones autonómicas de Aragón. Feijoó argumenta que ambas formaciones han estado «pinchando las ruedas del coche» del actual presidente aragonés, Jorge Azcón, al bloquear la aprobación de los presupuestos regionales.
En un mitin celebrado en el centro sociocultural de San Julián, ante aproximadamente 400 personas, Feijoó criticó la estrategia de la oposición, a la que acusó de utilizar una «pinza» para obstaculizar el trabajo del gobierno del PP. «El voto a Azcón es el que más duele a Pedro Sánchez«, afirmó, subrayando la importancia de la reelección del presidente aragonés.
Un llamado a la movilización electoral
Feijoó enfatizó que el verdadero objetivo del PSOE y Vox es que en Aragón haya «un presidente débil», lo que a su juicio les beneficiaría a nivel nacional. En este sentido, hizo un llamado a los ciudadanos para que no caigan en la «trampa» de los socialistas, cuyo propósito, según él, es fortalecer a Vox en la comunidad.
El presidente del PP enmarcó su discurso en la necesidad de un gobierno fuerte y decidido que pueda llevar a cabo las reformas que Aragón demanda. «Azcón iba a una velocidad tan grande que era necesario frenarlo», continuó Feijoó, haciendo referencia a los intentos de la oposición por bloquear el desarrollo del gobierno regional.
Expectativas para las elecciones
Con las elecciones del próximo domingo a la vista, el PP busca consolidar su liderazgo en Aragón, mientras que el PSOE y Vox intentarán recuperar terreno. La estrategia de Feijoó se centra en movilizar a los votantes en un momento clave, donde cada sufragio cuenta para determinar el futuro político de la comunidad.
La jornada electoral promete ser decisiva, no solo para Aragón, sino también para el panorama político nacional, donde la dinámica de bloques se encuentra en plena evolución. La presión sobre los votantes es alta, y la respuesta a la llamada de Feijoó podría marcar un antes y un después en la política aragonesa.
