El municipio de Vejer ha recurrido al Instituto Geológico y Minero de España (IGME) para que especialistas evalúen un talud afectado por desprendimientos de rocas. Este fenómeno obligó al desalojo de un bloque de viviendas el pasado viernes como medida preventiva. Las primeras inspecciones indican que no se han encontrado daños estructurales en las casas evacuadas.
El alcalde, Antonio González, presidió el sábado una reunión del Centro de Coordinación Operativa Municipal (CECOPAL) donde se revisó la situación del talud y la evolución del temporal. Durante la noche anterior, técnicos del Consorcio Provincial de Bomberos y de la Unidad Militar de Emergencias (UME) realizaron una inspección del área afectada, confirmando la ausencia de daños evidentes en las viviendas.
A pesar de los resultados preliminares, el Ayuntamiento ha decidido solicitar la intervención de los expertos del IGME para proporcionar «mayores garantías de seguridad a los vecinos y vecinas», según un comunicado oficial. Mientras tanto, las personas evacuadas, un total de 13 que no contaban con alternativas de alojamiento, seguirán hospedadas en hoteles del municipio o residencias de familiares y amigos.
Desde el Consistorio, se ha expresado un agradecimiento a la colaboración de negocios y ciudadanos en esta situación. Asimismo, los residentes de zonas rurales también permanecerán desplazados, aunque se ha controlado la situación en relación al caudal del río Barbate.
El Ayuntamiento ha emitido una advertencia sobre las condiciones climáticas adversas previstas para el sábado, con un aviso naranja por fuertes vientos y fenómenos costeros, así como un aviso amarillo por lluvias. En este contexto, se insta a la población a tomar precauciones, asegurar objetos en balcones y terrazas, evitar desplazamientos innecesarios y actuar con sentido común.














