sábado, 7 de febrero de 2026

Las cuencas mineras renacen con el turismo cultural en FITUR

Las cuencas mineras destacan en FITUR su legado como motor turístico y cultural.

Durante la reciente Feria Internacional de Turismo (FITUR) en Madrid, las cuencas mineras exhibieron su herencia minero-industrial, presentándose como un importante motor cultural y turístico. Esta iniciativa se basa en los vestigios de un pasado que aún conserva su encanto, aunque imperfecto.

El turismo en estas cuencas no es una novedad. A principios del siglo XX, se desarrolló en Langreo una singular experiencia turística promovida por el alcalde Antonio María Dorado, que lograba atraer a cientos de visitantes cada verano en torno a la fuente de Lada, con el telón de fondo de la actividad minero-industrial. Durante la II República, era común encontrar anuncios que invitaban a los turistas a descubrir la cuenca carbonífera de Langreo, describiéndola como el valle más relevante en cuanto a la hulla.

Sin embargo, al observar los objetivos manifestados en FITUR y compararlos con los períodos de auge económico, se percibe un marcado contraste. En el siglo XIX, el financiero Alejandro Aguado, promotor de la carretera carbonera y propietario de minas en Langreo y Siero, hacía una declaración rotunda sobre el futuro de los valles mineros: «Donde hay carbón hay de todo». Hoy, casi dos siglos después, la dirigente de Greenpeace, Raquel Montón Valladares, afirma con la misma convicción: «O acabamos con el carbón o el carbón acaba con nosotros». Estas valoraciones reflejan dos épocas que, aunque distintas, no son necesariamente antagónicas.

Las comarcas mineras atraviesan un periodo de «transición energética», en el que aún no se ha definido un modelo económico alternativo que sustituya el legado de la minería y la industria. El sociólogo Zygmunt Bauman ha denominado «modernidad líquida» a la situación económica posmoderna, en la que actividades antes sólidas, como el carbón y el acero, se han ido desvaneciendo, siendo reemplazadas por nuevas alternativas económicas, incluyendo el turismo cultural que revitaliza reliquias del pasado.

Pese a las inciertas expectativas que enfrentan estos valles reformados, la vida siempre trasciende la historia. El célebre poeta y cantautor argentino Atahualpa Yupanki recomendaba afrontar el futuro «con la esperanza delante y los recuerdos detrás». Estos recuerdos a menudo se convierten en nostalgias personales y profundas sobre tiempos pasados, más allá de cualquier otra connotación. Un amigo que reside en el extranjero comparte que cada vez que regresa a su tierra natal, no puede evitar sentir esos poderosos y entrañables sentimientos. Para ilustrar su nostalgia, cita un pasaje de la novela «El Napoleón de Notting Hill» de Chesterton: «Nací como otros hombres en un lugar de la tierra que amo porque en él he jugado de niño, me he enamorado y he hablado con mis amigos durante noches que eran noches de los dioses».

Redacción

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