La avenida Libertador, arteria principal de Buenos Aires, se encuentra hoy en el centro de una huelga general convocada contra la reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei. Esta es la cuarta movilización de este tipo en los dos años de su gobierno, y se realiza en un contexto en el que la reforma está siendo discutida en el Congreso tras su aprobación en el Senado.
La propuesta de reforma ha sido elogiada por empresas de diferentes tamaños, mientras que los sindicatos la consideran «regresiva y anticonstitucional». Entre los puntos más polémicos se encuentran la reducción de indemnizaciones, la posibilidad de extender la jornada laboral a 12 horas y la imposición de servicios mínimos durante las huelgas, lo que muchos perciben como una limitación a sus derechos.
El gobierno defiende que la legislación laboral actual tiene más de 50 años y que su modernización es necesaria para reducir la informalidad laboral, que afecta a más del 40% del mercado. A su juicio, la reforma generará nuevos empleos y aliviará la carga fiscal sobre los trabajadores.
La huelga, que comenzó a medianoche y durará 24 horas, ha sido acatada en gran medida por los sindicatos. En las principales avenidas de la capital, las pocas líneas de autobuses en funcionamiento circulaban semivacías. El tráfico de vehículos particulares, sin embargo, era inusualmente intenso. A primera hora del día, muchos supermercados, farmacias y comercios permanecían cerrados, y las estaciones de tren y otros nodos de transporte mostraban una notable falta de actividad.
Nora Benítez, enfermera de 46 años, comentó: «Vine a trabajar porque tengo miedo de perder mi puesto, pero no estoy pudiendo llegar, tendré que caminar. La ley está mal, los trabajadores estamos sufriendo mucho». Su experiencia ilustra el descontento generalizado entre los trabajadores, quienes se ven afectados por la falta de recolección de residuos en las calles debido a la huelga.
La discusión sobre la reforma está programada para hoy en la Cámara de Diputados, que estará rodeada de manifestantes convocados por sindicatos y partidos políticos. Un artículo que proponía reducir a la mitad el salario en caso de enfermedad fue eliminado por el oficialismo, que busca convertir la reforma en ley antes del 1 de marzo, cuando Milei dará su discurso de apertura del período de sesiones ordinarias.
En medio de toda esta agitación, el presidente se encuentra en Estados Unidos asistiendo a la Junta de Paz convocada por el presidente Donald Trump. Si la Cámara de Diputados aprueba la reforma, esta regresará al Senado, que podría convertirla en ley la próxima semana. Esta reforma laboral es parte de los cambios significativos que Milei planea implementar durante la segunda mitad de su mandato, apoyado en una composición más favorable en el Congreso tras las elecciones legislativas de octubre y el control de la inflación, que se ha reducido a un tercio en los últimos dos años.
La huelga también ha generado interrupciones en el transporte aéreo, con la reprogramación de aproximadamente 255 vuelos de Aerolíneas Argentinas, afectando a unos 31.000 pasajeros. El hall del aeropuerto metropolitano de Buenos Aires estaba casi desértico, y los aviones permanecían en tierra. Además, los trabajadores portuarios paralizaron embarques en terminales de Rosario, uno de los puertos agroexportadores más importantes del mundo.
A pesar de que la central obrera CGT no convocó manifestaciones, grupos de sindicatos, organizaciones estudiantiles y políticas planean marchar al Congreso en el transcurso del día, bajo la vigilancia de un fuerte dispositivo policial. La semana pasada, durante la discusión de la reforma en el Senado, miles de manifestantes se congregaron frente al parlamento y fueron reprimidos por la policía, resultando en varias detenciones.
El gobierno emitió un comunicado advirtiendo sobre el «riesgo» de cubrir las protestas y estableció una «zona exclusiva» para periodistas. El Ministerio de Seguridad advirtió que las fuerzas de seguridad actuarían ante cualquier hecho de violencia y pidió a los reporteros que evitaran posicionarse entre focos de disturbios y las fuerzas del orden.










