Milán. La selección de Estados Unidos ha logrado su primera medalla de oro olímpica en el patinaje artístico femenino en 24 años, gracias a la destacada actuación de Alysa Liu en el programa libre celebrado este jueves. Con un impresionante vestido dorado, Liu superó a sus competidoras japonesas, Kaori Sakamoto y Ami Nakai, en los Juegos de Milán-Cortina.
La patinadora, de 20 años, había estado alejada del deporte desde los Juegos de Pekín hace cuatro años, pero su regreso ha sido notable. Liu finalizó con una puntuación de 226.79 puntos, estableciendo un nuevo récord personal. Tanto Sakamoto como Nakai cometieron errores en una secuencia clave, lo que resultó decisivo para el resultado final.
La medalla de plata fue para Sakamoto, quien acumuló 224.90 puntos, añadiendo esta presea a su bronce conseguido en Pekín. Por su parte, Nakai se quedó con la tercera posición, logrando 219.16 puntos.
En un momento emotivo, tras el anuncio de la puntuación de Nakai, su compañera Amber Glenn celebró el triunfo levantando la mano de Liu en el “kiss-and-cry”. Liu, con una actitud tímida, aplaudió a Nakai, de 17 años, quien se acercó para abrazarla, manifestando así la camaradería entre las atletas.
Este triunfo representa la primera medalla de oro para Estados Unidos en este deporte desde 2002, cuando Sarah Hughes alcanzó la cima del podio en Salt Lake City. La actuación de Liu ha sido aclamada como una de las mejores del torneo, demostrando su gran potencial en el escenario internacional.
Glenn, quien finalizó en quinta posición, consiguió una puntuación de 214.91 puntos, destacándose tras un débil programa corto realizado el martes. Su evolución en el programa libre fue notable, casi llevándola al podio.
Además, la joven rusa Adeliia Petrosian, que compite como atleta neutral, intentó ejecutar el único salto cuádruple de la competencia, aunque no logró completarlo correctamente, lo que le costó puntos importantes. Pese a esta caída, Petrosian se mantuvo competitiva durante el resto de su actuación.
La competencia fue intensa y, tras el paso de varias patinadoras, Mone Chiba, quien patinó en una posición posterior a Glenn, logró posicionarse en el primer lugar en una actuación que impresionó a los jueces y al público presente.
Con este resultado, Liu no solo ha marcado un hito en su carrera, sino que también ha revitalizado el interés por el patinaje artístico femenino en Estados Unidos. La medalla de oro no solo representa un logro personal, sino que también resalta la importancia del trabajo duro y la perseverancia en un deporte que exige dedicación y talento.
La historia de Liu es un ejemplo inspirador para futuras generaciones de patinadores y añade un capítulo significativo a la rica tradición del patinaje artístico en los Juegos Olímpicos. Con miras al futuro, el impacto de su éxito podría influir en el desarrollo de jóvenes talentos en el patinaje y en otros deportes.





