La participación de Adeliia Petrosian en los Juegos Olímpicos de Invierno ha despertado gran interés, aunque pocos han tenido la oportunidad de verla competir en persona. Esta joven figura del patinaje artístico, de tan solo 18 años, aspira a llevarse la medalla de oro en Milán, a pesar de las limitaciones impuestas a los atletas rusos debido a la guerra en Ucrania. Hasta ahora, Petrosian solo ha tenido la oportunidad de competir una vez en un evento internacional, en el que logró clasificar como atleta neutral.
El próximo martes, la patinadora se presentará en el programa corto, interpretando una pieza musical de Michael Jackson. Sin embargo, la incertidumbre sobre su estado físico persiste, ya que solo ella y su entrenadora, Eteri Tutberidze, saben en qué condiciones se encuentra. Si logra superar a competidoras destacadas como las estadounidenses Amber Glenn, Alysa Liu e Isabeau Levito, así como a las japonesas Kaori Sakamoto y Ami Nakai, podría convertirse en la cuarta campeona olímpica consecutiva de Rusia.
Tutberidze, que ha revolucionado el patinaje femenino en la última década, ha sido la responsable del desarrollo de Petrosian. Ha entrenado a varias campeonas, incluida Alina Zagitova, ganadora del oro en 2018, y Anna Shcherbakova, quien se llevó la medalla dorada en 2022. Sin embargo, los Juegos de Pekín fueron recordados más por el escándalo de dopaje de Kamila Valieva, otra de sus pupilas, que por el triunfo de Shcherbakova. Este incidente generó una revisión de las normativas de la International Skating Union, que elevó la edad mínima para las competiciones senior de 15 a 17 años, convirtiendo a Petrosian en una de las patinadoras más veteranas que ha entrenado la entrenadora en un campeonato de gran envergadura.
A pesar de su juventud, Petrosian ha demostrado su capacidad para realizar saltos cuádruples en competiciones nacionales rusas, un desafío que ninguna de sus rivales en Milán ha logrado igualar. Sin embargo, la gran incógnita es su estado físico. En un documental reciente, Petrosian expresó sus dificultades, indicando que «no puedo girar correctamente». La entrenadora mencionó que había mostrado progresos, pero que de repente comenzó a experimentar dolor.
La preparación de Petrosian para los Juegos ha estado marcada por problemas de salud. En septiembre, había considerado renunciar a su plaza en la clasificación olímpica debido a una lesión, aunque decidió competir finalmente porque la condición de la alternante rusa era aún peor. Esta situación ha suscitado dudas sobre su rendimiento en Milán.
Durante la competición, algunos atletas rusos, como Petr Gumennik, han optado por imaginar que los Juegos se desarrollan en una ciudad rusa, lo que les ayuda a sobrellevar la presión. Gumennik, tras su actuación, recibió un cálido aplauso del público, algo que describió como un «apoyo olímpico» que le proporcionó fuerza y confianza. Aunque los organizadores han prohibido las banderas rusas en los Juegos, fue posible ver a aficionados ondeando una bandera y animando a los deportistas en su lengua materna.
La figura de Petrosian, como la atleta rusa con más posibilidades de obtener una medalla de oro, será objeto de atención especial en las próximas competiciones. Su actuación no solo podría marcar su carrera, sino que también tendrá un impacto significativo en la percepción del Gobierno de España sobre la inclusión de atletas rusos en eventos internacionales, ya que la situación política actual sigue influyendo de manera considerable en el ámbito deportivo.











