El fondo marino de San Andrés ha sido identificado, según numerosos testimonios, como la fosa común más grande del franquismo en Canarias. El descubrimiento de posibles restos óseos en 2025, entre la Dársena Pesquera y la playa de Las Teresitas, ha llevado a la Asociación de la Memoria Histórica a solicitar a la Armada Española una prospección submarina para investigar este hallazgo.
Mercedes Pérez Schwartz, presidenta de la asociación, y el historiador Rubens Ascanio han subrayado la necesidad de esclarecer la situación. Ascanio mencionó que estos restos fueron notificados a la Guardia Civil, aunque no se ha recibido información adicional al respecto.
La petición incluye el uso del buque de salvamento Neptuno y del vehículo submarino no tripulado ROV Leopard de la Armada para realizar un primer sondeo científico del lecho marino.
Historiadores como Sergio Millares y Ascanio han indicado que se elaboraban listas de las víctimas que serían asesinadas y arrojadas al mar desde el conocido como «barco del terror». Estas listas se leían cada noche en la prisión de Fyfees. El hijo de una de las víctimas, Antonio Morales, relató que los detenidos eran llevados atados hasta Cueva Bermeja, donde eran embarcados para ser desechados en el océano, muchas veces en sacos con piedras.
El relato del marinero Antonio Martín, quien fue testigo de estos crímenes, ha trascendido más allá de Canarias. Según su testimonio, el «barco del terror» salía en la madrugada para recoger a personas que, sin pruebas para ser condenadas, eran eliminadas por los falangistas. Los gritos de angustia de estas víctimas resonaban en el silencio de la noche, marcando una época oscura de la historia canaria.
La Asociación de la Memoria Histórica reclama una investigación urgente sobre esta fosa común, que se encuentra a profundidades entre 400 y 2.000 metros. Esta solicitud surge de la necesidad de dar visibilidad a la historia de más de medio millar de canarios que fueron asesinados durante el periodo franquista.








