Un reciente estudio llevado a cabo por la Universidad McGill de Canadá ha identificado cinco cronotipos de sueño, desafiando la idea simplificada de los «búhos» nocturnos y las «alondras» madrugadoras. Publicado en la revista Nature Communications, esta investigación revela que existen subtipos biológicos que influyen en los patrones de comportamiento y salud de las personas.
Los cronotipos se definen por los momentos del día en que una persona se siente más alerta o con ganas de dormir. Investigaciones anteriores han establecido una relación entre los cronotipos tardíos y resultados de salud desfavorables, aunque estos hallazgos a menudo han sido contradictorios. Los nuevos resultados ofrecen una perspectiva más clara sobre esta cuestión.
Le Zhou, el autor principal y estudiante de doctorado en el Programa Integrado de Neurociencia de McGill, señala: «En lugar de preguntar si los noctámbulos corren mayor riesgo, la mejor pregunta puede ser cuáles noctámbulos son más vulnerables y por qué».
El equipo de investigación utilizó inteligencia artificial para combinar imágenes cerebrales con cuestionarios y datos médicos de más de 27.000 adultos del Biobanco del Reino Unido. Este análisis identificó tres tipos de noctámbulos y dos de madrugadores. Se observó que un grupo de madrugadores presentaba menos problemas de salud, mientras que otro estaba relacionado con la depresión.
En cuanto a los noctámbulos, uno de los tipos mostró un rendimiento superior en pruebas cognitivas, pero enfrentó mayores dificultades en la regulación emocional. Otro grupo exhibió conductas de riesgo y problemas cardiovasculares, mientras que un tercio tenía mayor propensión a la depresión, el tabaquismo y enfermedades cardíacas.
Danilo Bzdok, profesor asociado del Departamento de Ingeniería Biomédica de McGill y titular de la Cátedra de Inteligencia Artificial CIFAR en Mila, agregó que «estos subtipos no se definen únicamente por la hora de acostarse o de despertarse. Reflejan una compleja interacción de factores genéticos, ambientales y de estilo de vida».
Los investigadores enfatizan que su trabajo no clasifica los tipos de sueño en buenos o malos, sino que muestra cómo los riesgos y fortalezas se distribuyen de manera diferente entre los cinco perfiles. Comprender esta diversidad podría ayudar a personalizar enfoques en la salud mental y los horarios de trabajo.
Zhou concluyó que «en la era digital y pospandémica actual, los patrones de sueño son más diversos que nunca. Comprender esta diversidad biológica podría, con el tiempo, definir enfoques más personalizados para el sueño y el apoyo a la salud mental».
El equipo de investigación está ahora analizando datos genéticos para determinar si los subtipos de cronotipo tienen orígenes biológicos desde el nacimiento.








