La avena es un alimento que suele figurar en las listas de opciones saludables, sin embargo, su consumo no es tan sencillo como parece. El nutricionista y divulgador @nutricionsheiferzo ha compartido un video donde aclara los mitos sobre este cereal y señala los posibles «peligros» asociados a su ingesta.
Al inicio del video, el experto plantea la pregunta: «¿Avena sí o no?», a lo que responde con rotundidad: «Sí», siempre que se consuma de manera adecuada. Destaca que la avena posee una serie de beneficios respaldados por la ciencia nutricional. Por ejemplo, reduce el riesgo de infartos y es rica en fibra soluble, que es esencial para disminuir la absorción de grasas, incluyendo el colesterol.
Este tipo de fibra es fundamental, ya que ayuda a reducir el colesterol LDL, haciéndolo menos perjudicial. Además, el consumo regular de avena puede impactar positivamente en otros aspectos de la salud, como la mejora de los triglicéridos y la reducción de la tensión arterial, incluso hasta en cinco puntos. También se le atribuyen propiedades antiinflamatorias, ayuda en la pérdida de peso y mejora la sensibilidad a la insulina.
Entonces, ¿dónde radica el riesgo que menciona el nutricionista? Según explica, el problema surge al consumir productos de avena que están ultraprocesados, refinados o que contienen azúcares añadidos, ya que estos no conservan la fibra ni los beneficios del cereal. Por lo tanto, hace hincapié en la importancia de elegir el tipo de avena adecuada: «Para aprovechar todos estos beneficios, debes optar por los copos de avena integrales», aconseja.
El nutricionista sugiere que la avena debe consumirse de tres a cinco veces por semana. Además, resalta otros beneficios, como su capacidad para mejorar la digestión y la microbiota intestinal, ser favorable para la concentración y ayudar a dormir mejor. A nivel metabólico, menciona que su ingesta puede reducir en un 30% el riesgo de diabetes tipo 2 y mejorar la hemoglobina glicosilada, un indicador clave en el control de esta enfermedad.
En el cierre del video, @nutricionsheiferzo ofrece un consejo práctico: «Aquí viene el truco». Recomienda consumir la avena combinada con yogur o kéfir y frutas como frutos rojos o kiwi, lo que potencia sus efectos positivos al sumar los beneficios de los probióticos, antioxidantes y fibra, creando una combinación más completa.
Además de esta combinación, se pueden incorporar los copos de avena integrales de distintas maneras en la dieta. Se pueden cocinar con agua o bebida vegetal sin azúcares añadidos, lo que permite mantener su contenido en fibra y betaglucanos. También se pueden usar como base para un porridge salado, mezclándola con verduras y una fuente de proteína como el huevo o las legumbres, favoreciendo así la saciedad y el control glucémico.
Otra opción es añadir pequeñas cantidades de avena a batidos junto con fruta entera, semillas o frutos secos, o utilizarla como ingrediente en preparaciones caseras como panes o tortitas elaboradas sin azúcares ni harinas refinadas. En todos los casos, la clave está en respetar las raciones y elegir avena poco procesada.













