Domenico, un niño italiano de dos años y medio, ha fallecido el pasado sábado en el Hospital Monaldi de Nápoles, donde había estado ingresado tras recibir un corazón que supuestamente presentaba daños. Su situación había mantenido en vilo a Italia desde que se conocieron las deficiencias en el transporte del órgano trasplantado el 23 de diciembre de 2025.
El abogado de la familia confirmó la noticia a los medios de comunicación, expresando: «Acabo de recibir la llamada de la madre. Se acabó». El hospital también emitió un comunicado en el que expresaba su profundo pesar por la muerte del niño, quien había sufrido un deterioro súbito e irreversible en su estado clínico.
Domenico había estado conectado a un dispositivo de oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO) en la unidad de cuidados intensivos y, tras una evaluación médica, se determinó que no era candidato para una nueva intervención quirúrgica. A pesar de que se había notificado la posibilidad de un órgano compatible, la familia decidió activar el protocolo de cuidados paliativos, ya que consideraron que «ya no había esperanza».
El caso generó una gran conmoción en Italia debido a las investigaciones iniciales que sugirieron que el corazón pudo haberse dañado durante su traslado desde Bolzano a Nápoles. Se alegó que el uso de hielo seco en un contenedor plástico pudo haber contribuido a su deterioro antes de llegar al quirófano. Las fiscalías de ambas ciudades mantienen abiertas las investigaciones para esclarecer las circunstancias del transporte del órgano y determinar posibles responsabilidades.
La madre de Domenico, Patrizia Mercolino, afirmó que «lo que sucedió a Domenico no debe olvidarse» y está considerando la creación de una fundación en su nombre para ayudar a víctimas de negligencia médica y a niños que no pueden recibir trasplantes. La familia ha contado con el apoyo de la ciudadanía de Nola, su localidad de residencia, que organizó marchas y concentraciones en favor del pequeño durante semanas.





