En los últimos meses, el «dark showering» ha ganado popularidad en plataformas como TikTok, convirtiéndose en una tendencia viral que atrae a numerosos usuarios. Esta práctica consiste en ducharse por la noche en completa oscuridad, lo que ha suscitado tanto interés como debate sobre sus posibles beneficios.
Los defensores de esta rutina afirman que ducharse a oscuras puede ayudar a mejorar la calidad del sueño. Según los expertos en sueño, la oscuridad puede facilitar la producción de melatonina, la hormona responsable de regular el ciclo del sueño. Sin embargo, no todos están convencidos de que esta práctica tenga un impacto significativo en la salud.
Algunos especialistas advierten que, aunque el ambiente oscuro puede ayudar a algunas personas a relajarse, no hay evidencia científica concluyente que respalde que el «dark showering» sea superior a ducharse con luz. Además, hay quienes destacan la importancia de la higiene personal, sugiriendo que ducharse en la oscuridad podría aumentar el riesgo de accidentes en el baño.
En este contexto, es fundamental escuchar a los profesionales y considerar que cada persona tiene diferentes necesidades y preferencias al momento de establecer su rutina nocturna. Mientras que algunos pueden beneficiarse de una ducha relajante en la oscuridad, otros podrían encontrar más confort y tranquilidad con la luz tenue.
Por lo tanto, aunque el «dark showering» se ha convertido en una moda en redes sociales, es esencial abordar esta tendencia con un enfoque crítico y basado en evidencias. La salud y el bienestar deben ser siempre la prioridad, y lo que funciona para uno no necesariamente será efectivo para otro.








