El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha reaccionado de manera enérgica ante la reciente decisión del Tribunal Supremo, que declaró ilegales los aranceles impuestos durante su anterior mandato. En una comparecencia ante los medios, Trump ha comunicado la implementación de un nuevo arancel adicional del 10% a todos los países del mundo, una iniciativa que podría intensificar las tensiones comerciales a nivel internacional.
Esta decisión se produce como respuesta directa a la sentencia del alto tribunal, la cual ha representado un importante revés para la agenda económica del mandatario. El Tribunal Supremo falló con una mayoría de 6-3, señalando que Trump se excedió en los poderes de emergencia que invocó para establecer estas tasas sobre sus socios comerciales.
Tras conocer el fallo, Trump describió la resolución como «profundamente decepcionante» y una «decisión terrible». Este veredicto pone de manifiesto la falta de apoyo a la base legal que utilizó su administración para justificar una de sus políticas más destacadas en el ámbito del comercio internacional.
Trump ha defendido la relevancia de su política arancelaria original, que afectó a diversos productos y sectores, incluidos socios estratégicos como los aliados europeos. En sus declaraciones, subrayó que este caso era más que una cuestión meramente económica: «Este era un caso importante para mí, más como símbolo de seguridad económica y nacional». Con esto, reafirma que su enfoque proteccionista va más allá de lo comercial.
El anuncio de un arancel global del 10% marca el comienzo de un nuevo capítulo de incertidumbre para la economía mundial. Esta medida podría complicar las relaciones con bloques como la Unión Europea, que ha mostrado interés en negociar acuerdos sobre materias primas críticas con Estados Unidos. La nueva tasa indiscriminada podría provocar que los países afectados respondan con sus propias contramedidas.
A pesar del golpe judicial, Trump ha adoptado una postura desafiante, criticando al poder judicial y advirtiendo que su administración no se quedará quieta. Su mensaje ha sido claro: no renunciará a sus objetivos proteccionistas y buscará otras formas de implementarlos, sentenciando: «Tenemos alternativas poderosas».





