El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha lanzado una advertencia clara a los países que han rechazado su iniciativa de la Junta de Paz, afirmando que «no se puede jugar conmigo». Este mensaje fue dirigido a naciones como Reino Unido, Francia, Noruega, Suecia y Eslovenia, que han mostrado reticencias a unirse por miedo a que la Junta compita con la ONU.
Durante la inauguración de la Junta de Paz, Trump destacó que casi todos los líderes han aceptado participar, y aseguró que aquellos que no lo han hecho eventualmente lo harán, enfatizando que no tolerará actitudes desafiantes.
En un evento acompañado por más de dos docenas de delegaciones extranjeras, Trump también anunció que varios países del Golfo han comprometido aportaciones millonarias, elevando la cifra total movilizada a más de 7.000 millones de dólares. Sin embargo, esta cantidad sigue siendo inferior a los 70.000 millones que analistas estiman necesarios para la reconstrucción de Gaza.
El expresidente subrayó que Estados Unidos contribuirá con 10.000 millones de dólares a la Junta y destacó que varios países como Indonesia y Marruecos han comprometido tropas y recursos para estabilizar la situación en Gaza. Estas declaraciones marcan un hito en la participación de fuerzas internacionales en la región, aunque aún faltan detalles sobre su implementación.
En un tono más ligero, Trump bromeó sobre la decisión de Noruega de acoger un evento de la Junta, a pesar de que inicialmente había indicado que no se uniría de inmediato. Este gesto se interpreta como una apertura hacia la iniciativa, aunque persiste el escepticismo entre algunos países europeos.
En cuanto a la relación de la Junta con la ONU, Trump declaró que la Junta supervisará el funcionamiento de la organización, generando preocupación entre aquellos que temen que esta nueva entidad pueda desplazar al organismo internacional. Sin embargo, el presidente aseguró que Estados Unidos continuará apoyando a la ONU y garantizará su viabilidad en el futuro.
Además, Trump volvió a centrar la atención en la situación en Gaza, afirmando que «la guerra ha terminado» y presionando a Hamas para que entregue las armas. La falta de un mandato internacional claro y la ausencia de representantes palestinos plantean interrogantes sobre cómo se llevarán a cabo estas medidas.
Con este enfoque, Trump combina la política internacional con un intento de consolidar su imagen como un líder que busca la paz, mientras continúa presionando a actores clave en la región para que se alineen con su visión. A medida que la Junta de Paz avanza, la comunidad internacional observará de cerca su desarrollo y la efectividad de sus compromisos.























