En el corazón de Tokio, la familia Matsuki ha mantenido viva una rica tradición culinaria a lo largo de seis generaciones. Shinichiro Matsuki trabaja junto a su padre en el modesto local conocido como Kinsan Nihonbashi, donde se han especializado en la cocina de anguila durante más de un siglo.
El proceso de preparación de las anguilas es meticuloso y se realiza con un cuidado excepcional. La familia Matsuki se dedica a seleccionar las mejores anguilas de Kyushu, las cuales son de pequeño tamaño y consideradas las más sabrosas. Tras una cuidadosa limpieza, las anguilas son cocinadas al vapor antes de ser bañadas en una salsa secreta que ha sido transmitida de generación en generación.
Posteriormente, las anguilas se asan a la parrilla sobre brasas, un paso crucial que les proporciona su característico sabor ahumado. Una vez asadas, se vuelven a bañar en la salsa secreta y se colocan una vez más en la parrilla hasta alcanzar la perfección. Este proceso, que exige una gran destreza y dedicación, es lo que hace que cada plato de anguila servido en su local sea una experiencia única.
Kinsan Nihonbashi, aunque se encuentra en una calle estrecha y poco visible, ha logrado crear una clientela fiel que aprecia la calidad y el sabor de su cocina. Solo aquellos que conocen su ubicación se aventuran a cruzar la puerta, lo que añade un aire de exclusividad a la experiencia gastronómica.
La dedicación de la familia Matsuki no solo refleja un compromiso con la calidad, sino también una profunda conexión con sus raíces y la cultura gastronómica japonesa. A medida que la tradición continúa, el legado de la cocina de anguila se mantiene vivo en cada plato que sale de su cocina.





