El filósofo José Ortega y Gasset ofrece una reflexión profunda sobre la felicidad, el amor y el deseo, destacando que «el deseo muere al satisfacerse, el amor es eterno deseo insatisfecho». Esta afirmación pone de relieve la complejidad psicológica que subyace a la búsqueda de la felicidad, la cual no se puede definir fácilmente.
Según Víctor Küppers, experto en psicología, «la vida es un 10% lo que nos pasa y un 90% cómo reaccionamos». Esta perspectiva complementa las ideas de Ortega y Gasset, quien distingue entre deseo y amor. Mientras que el deseo se apaga una vez que se satisface, el amor se caracteriza por su naturaleza insatisfecha y su búsqueda continua.
Ortega y Gasset señala que el enamoramiento implica una atención especial hacia la pareja, donde se revela nuestro ser más auténtico. La elección de una pareja no es solo una cuestión de atracción, sino que refleja aspectos de nuestra propia identidad. A menudo, justificamos esta elección, incluso cuando parece irracional desde fuera, como ha puntualizado Ainara Quiros en sus análisis sobre la obra del filósofo.
El amor, según Ortega y Gasset, no debe confundirse con el deseo. Mientras que el deseo puede llevar a la indiferencia una vez satisfecho, el amor permanece, alimentando un impulso constante hacia el otro. Esta idea de amor como «injerto metafísico» sugiere que no existe posesión en una relación amorosa, sino una búsqueda de conexión que permite a cada individuo ser quien es, en lugar de convertirse en una extensión del otro.
El enamoramiento, descrito por el filósofo como un «encantamiento», puede llevar a una fijación tal que se olvida de otras prioridades. Esta experiencia intensa, a veces referida como «imbecilidad transitoria», revela cómo el amor transforma nuestra percepción y comportamiento.
La elección de pareja también puede reflejar características propias o aspiraciones no cumplidas, lo que añade otra capa de complejidad a nuestras relaciones. Al final, la conexión entre dos personas puede parecer irracional desde una perspectiva externa, pero internamente puede ser completamente lógica y natural.





