Esta semana ha sido motivo de celebración en torno a la figura de Nicolás Sánchez-Albornoz, quien ha alcanzado la notable cifra de 100 años. Esta ocasión ha traído consigo una serie de homenajes, evidenciando la importancia de recordar y festejar a personas como él.
Nacido el 11 de febrero de 1926, coincidió con el inicio de la Primera República española. Su infancia estuvo marcada por la Guerra Civil, y posteriormente experimentó tres exilios en diferentes momentos de su vida, primero en Francia, luego en Argentina y finalmente en Estados Unidos.
En 1939, llegó a Francia, pero después de la ocupación nazi, su padre, Claudio Sánchez-Albornoz, quien fue ministro de la República, vio la necesidad de refugiarse en Argentina para evitar ser entregado a Franco. Nicolás y sus hermanos regresaron a España con sus abuelos, donde finalizó sus estudios secundarios y se inscribió en Filosofía y Letras.
Durante su etapa universitaria, se unió a un grupo de estudiantes que revitalizó la FUE, el sindicato universitario que había surgido durante la dictadura de Primo de Rivera. Estos jóvenes, llenos de esperanza, lucharon por un futuro sin franquismo, utilizando la palabra como su principal arma, así como pasquines y grafitis. «¡Viva la Universidad libre!», fue uno de sus lemas, que plasmaron en las paredes de su facultad mediante una fórmula secreta que brillaba durante el día.
La valiente acción de estos estudiantes no pasó desapercibida y, ante su desafío, la policía franquista intensificó la represión. Durante los meses de abril y mayo de 1947, dieciséis estudiantes fueron arrestados, entre ellos Albina Pérez, quien también ha llegado a centenaria, Mercedes Vega, una estudiante de Químicas, y Manuel Lamana, que también fue encarcelado en Cuelgamuros junto a Nicolás.
Además de la publicación de pasquines, este grupo apostó por la poesía clandestina. La FUE lanzó en Francia un poemario titulado «Pueblo cautivo», obra de un «poeta sin nombre», que fue revelado en 1997: Eugenio de Nora. Sus versos, junto a las ilustraciones de Álvaro Delgado, denunciaban la brutalidad del régimen franquista y proclamaban la esperanza de una España libre y democrática.
En estos tiempos inciertos, resulta crucial celebrar la vida de Nicolás Sánchez-Albornoz y sus compañeros, así como recuperar su historia, su lucha, su poesía y su inquebrantable esperanza.












