La crisis de la vivienda en Canarias ha dado lugar a un mercado muy controvertido: la compraventa de inmuebles que tienen okupas en su interior. Ante la frustración por la lentitud en los procesos judiciales y la percepción de un marco legal «permisivo», muchos propietarios prefieren renunciar a una parte considerable de su inversión antes que seguir luchando para recuperar sus propiedades.
Samuel Romero, gerente de Pisokupado, comentó en una reciente entrevista con Herrera en COPE Tenerife que, en la actualidad, «para los propietarios, a menudo es más sencillo vender la vivienda en su estado actual que hacerse cargo de todo el proceso». Esta situación ha permitido que los inversores vean una oportunidad en el mercado de estos inmuebles.
Los pisos ocupados suelen perder alrededor del 50% de su valor real. Por ejemplo, una propiedad valorada en 200.000 euros podría estar disponible por tan solo 100.000 euros. Romero señala que «hay muchas personas dispuestas a asumir esa pérdida del 50% solo para deshacerse del problema». Este contexto resulta muy atractivo para los inversores, quienes representan la mayoría de los compradores en estos casos.
Estos inversores tienen los recursos financieros necesarios para adquirir propiedades a precios reducidos, esperar la duración de los procedimientos legales y, una vez que el inmueble es desocupado, volver a ponerlo en el mercado con un margen de beneficio considerable.
La situación en La Palma
El fenómeno de la ocupación no se limita solo a las grandes ciudades, ya que también afecta a las zonas con alta demanda habitacional. Romero destacó que en La Palma actualmente hay aproximadamente 200 viviendas okupadas. A nivel nacional, la empresa gestiona alrededor de 6.000 propiedades y el ritmo de ventas sigue en aumento.
El perfil del okupa
Contrario a la idea común de que todos los okupas son iguales, Romero aclara que existen diversas situaciones. Aunque algunos son considerados «profesionales», también hay un número significativo de personas que se encuentran en esta situación debido a la precariedad económica. En esos casos, el experto asegura que a menudo es más fácil llegar a acuerdos que permitan una salida digna para los ocupantes, facilitando así la recuperación de la propiedad por parte del propietario.








