Carvana ha anunciado un crecimiento impresionante en sus ingresos, que aumentaron un 58% alcanzando los 5.600 millones de dólares. Sin embargo, este notable desempeño no se ha traducido en una buena acogida en el mercado, ya que las acciones de la compañía se desplomaron un 22% en las operaciones posteriores al cierre, situándose en 280,40 dólares.
A pesar de que el precio de las acciones ha mostrado una mejora del 27% en comparación con el año anterior, la reacción del mercado ha sido negativa. Los analistas de FactSet esperaban que la empresa alcanzara un EBITDA ajustado de 540,5 millones de dólares, pero Carvana solo logró 511 millones, lo que ha generado preocupación entre los inversores.
El beneficio por acción se estableció en 4,22 dólares, cifra que se vio impulsada por una reserva de valoración de 685 millones de dólares contra activos por impuestos diferidos. Sin este ajuste contable, el resultado habría sido considerablemente menor, lo que ha llevado a cuestionar la verdadera salud financiera de la empresa.
La compañía, con sede en Tempe, Arizona, reportó ventas récord de unidades de automóviles, atribuyendo este éxito a la fuerte demanda del cliente y a una ejecución eficiente. A pesar de haber enfrentado costos de reacondicionamiento más altos de lo previsto, Carvana tiene la expectativa de reducir estos gastos a través de una instalación de producción a gran escala.
De cara al futuro, Carvana ha ajustado sus proyecciones de crecimiento, esperando un aumento en las ventas de unidades minoristas y en las ganancias ajustadas antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización. La compañía ahora necesita crecer entre un 18% y un 38% anual para alcanzar su objetivo de vender 3 millones de unidades anualmente entre 2030 y 2035. Este nuevo objetivo es más conservador que el anteriormente planteado, que requería un crecimiento del 20% al 40% anual.
En resumen, aunque Carvana ha mostrado un crecimiento en los ingresos, la decepción en las expectativas de EBITDA ha hecho que los inversores se replanteen su confianza en la compañía, evidenciando la volatilidad del mercado de acciones en el sector automotriz.





