En un momento inusual durante la competición de freeski en los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026, el esquiador chino Sheng Haipeng experimentó un contratiempo que atrajo la atención de los espectadores. Durante la ronda de clasificación masculina en el Livigno Snow Park, el joven de 20 años se lanzó por la pista, pero se vio envuelto en una situación inesperada cuando su teléfono móvil se deslizó de su bolsillo mientras estaba en el aire.
El incidente ocurrió durante su primer salto en la segunda ronda de clasificación. En ese momento, una cámara capturó el momento en que el dispositivo, de color blanco, caía al suelo cubierto de nieve. Los televidentes que seguían la competición pudieron visualizar la escena en repetición, lo que generó una mezcla de sorpresa y risas en las redes sociales.
A pesar de que muchos atletas suelen dejar sus móviles en los vestuarios antes de competir, Sheng Haipeng optó por llevarlo consigo. La combinación de un bolsillo abierto y la adrenalina del momento hizo que el teléfono cayera a la nieve justo al finalizar su salto. Pronto, un marshal se acercó para recoger el dispositivo mientras Sheng esperaba ansiosamente su puntuación.
El comentarista James Webb, de TNT Sports, no pudo evitar hacer una broma al aire sobre la situación. «Otro atleta perdiendo su teléfono en el aire. Hemos visto esto un par de veces en los Juegos Olímpicos», dijo, añadiendo que sería útil tener a alguien encargado de revisar los cierres de los bolsillos antes de que los deportistas salten.
Las repeticiones mostraron claramente el momento en que el teléfono salió disparado y, aunque el comentarista expresó su preocupación por la visibilidad del blanco dispositivo en la nieve, Sheng Haipeng logró mantener la concentración en la competición. A la espera de sus resultados, recibió su teléfono de vuelta, agradeciendo al marshal por recuperar su pertenencia.
A pesar de esta distracción, Sheng completó sus intentos de clasificación, terminando en la vigésima posición y sin avanzar a la ronda final que se llevaría a cabo más tarde esa misma noche. Este curioso episodio se convirtió en uno de los momentos más comentados del día, aliviando la tensión de una competición que siempre conlleva una gran presión para los atletas.
La caída del teléfono en pleno aire ha suscitado reflexiones sobre la importancia de la concentración en los deportes de alto nivel y cómo situaciones inesperadas pueden afectar el rendimiento de un atleta. No obstante, el gesto de Sheng Haipeng al agradecer la recuperación de su dispositivo añade un toque humano a la narrativa de los Juegos Olímpicos, donde la competitividad a menudo puede eclipsar los momentos más ligeros y memorables.
Al final del día, lo que muchos recordarán de esta jornada no serán solo las puntuaciones y resultados, sino la imagen del teléfono volando a través del aire, que seguramente quedará grabada en la memoria de quienes vivieron ese peculiar instante en los Juegos de Milán Cortina.





