El mundo del curling se ha visto sacudido por un escándalo que involucra al curler canadiense Marc Kennedy, quien ha denunciado una posible trampa por parte del equipo sueco durante los Juegos Olímpicos de Invierno en Milán-Cortina. Este conflicto se intensificó la semana pasada, cuando Kennedy fue acusado por el sueco Oskar Eriksson de hacer trampa al tocar dos veces el suministro de las piedras, lo que desencadenó un intercambio acalorado entre ambos competidores.
El incidente, que ocurrió el pasado viernes, culminó en una discusión intensa en la que Kennedy, enfadado, desafió a Eriksson, diciéndole en un tono vehemente que «se fuera a la mierda». La situación llevó a que la Federación Mundial de Curling le emitiera una advertencia verbal por su lenguaje inapropiado, un hecho que ha complicado aún más el ambiente en la competencia.
En un giro inesperado, Kennedy argumentó que el equipo sueco había preparado un plan para atraparlo en el acto. “Hasta donde yo sé, se les ocurrió un plan para sorprender a los equipos aquí en los Juegos Olímpicos”, declaró después de la controversia. Esta acusación ha añadido una nueva capa de tensión a un evento que ya está bajo el escrutinio público.
Por su parte, el equipo sueco ha manifestado que sus preocupaciones sobre la conducta de los canadienses no son nuevas y que llevan años denunciando comportamientos sospechosos. Además, medios de comunicación suecos han lanzado acusaciones adicionales, insinuando que Canadá pudo haber manipulado sus partidos para facilitar su camino hacia la final por la medalla de oro.
El equipo canadiense, que había tenido un desempeño notable en el torneo, sufrió una sorprendente derrota ante Noruega por 8-6 durante su último partido de fase de grupos. Este resultado obligó a los canadienses a enfrentarse nuevamente a Noruega en semifinales, lo que ha generado aún más especulaciones sobre su estrategia.
Los comentaristas de curling del SVT, Eva Lund y Niklas Nord, sugirieron que Canadá podría haber deseado perder intencionadamente para enfrentarse a Noruega en las semifinales, lo que añade otro nivel de complejidad a las acusaciones. “Esperábamos que hubiera un empate; probablemente podamos suponer que así es. Canadá quiere que Noruega esté en las semifinales”, comentó Nord durante una transmisión, aunque ambos coincidieron en que no se había evidenciado ninguna trampa absoluta por parte de los canadienses.
Mientras tanto, el equipo canadiense no se ha quedado callado. Kennedy y su entrenador, Paul Webster, han afirmado que Suecia incluso instaló cámaras para captar a los canadienses haciendo trampa. “Sé que no somos el único equipo al que le han hecho esto”, argumentó Kennedy, sugiriendo un patrón más amplio de acusaciones y sospechas en el deporte.
A medida que el torneo avanza, las tensiones continúan aumentando. Durante una reciente partida, el equipo británico también fue acusado de cometer infracciones, lo que ha llevado a cuestionamientos sobre la presión que existe sobre los equipos en esta competencia altamente competitiva. En el contexto de estos escándalos, el curling se enfrenta a un momento crítico que podría afectar no solo su reputación, sino también el futuro de los competidores en el ámbito internacional.
La situación de Kennedy y su equipo es un recordatorio de la competencia feroz y las implicaciones que la acusación de trampa puede tener en el deporte. A medida que se acerca la semifinal contra Noruega, el ambiente es tenso, y muchos esperan ver cómo se desarrollará este capítulo en la historia del curling olímpico. Las decisiones de los árbitros y la reacción de los equipos serán cruciales para determinar el rumbo de este conflicto que ha captado la atención del mundo deportivo.





