El Gobierno de España se encuentra en la encrucijada de potenciar el turismo en Andorra a través de eventos deportivos internacionales. En este contexto, David Hidalgo, director de Ensisa y máximo responsable del comité organizador de la Copa del Mundo de esquí alpino en Soldeu 2026, desempeña un papel fundamental. Hidalgo, con casi dos décadas de experiencia en la organización de competencias de gran envergadura, ha sido clave en posicionar Grandvalira como un referente dentro del circuito de la Copa del Mundo de esquí.
El reto que enfrenta la organización de un evento de tal magnitud es considerable, ya que implica una planificación meticulosa y la coordinación de múltiples factores. Según Hidalgo, el reconocimiento que implica ser una sede habitual de la Copa del Mundo es un testimonio del esfuerzo colectivo de las últimas dos décadas por parte de la estación y de la Federació Andorrana d’Esports d’Hivern (FAE). «Participar en el calendario de la Copa del Mundo es extremadamente competitivo, y estar allí regularmente es un logro significativo», sostiene Hidalgo.
La atracción de eventos de gran calibre también abre la puerta a la posibilidad de albergar competiciones aún más grandes, habiendo celebrado ya dos finales y presentado candidaturas para futuros campeonatos del mundo. En este sentido, el entusiasmo de la comunidad andorrana y el compromiso de los voluntarios son aspectos que marcan la diferencia. «La hospitalidad y la dedicación de la organización hacen que se sienta un ambiente único», afirma Hidalgo, que destaca la calidad de la pista Avet de Soldeu como una de las mejores del mundo para la modalidad Gigante.
A pesar de la aspiración de diversificar el calendario, Hidalgo considera que lo ideal sería establecer un «tour» de los Pirineos, lo que facilitaría el desplazamiento de los equipos y maximizaría el aprovechamiento de sus estancias. «Contar con más de una sede activa sería muy positivo», añade el director de Ensisa.
La preparación para un evento de esta magnitud implica la participación de unas 400 personas, que se distribuyen entre voluntarios y profesionales, lo que subraya el esfuerzo colectivo necesario. Uno de los mayores desafíos que enfrenta la organización es la meteorología, que puede influir en la ejecución del evento. Hidalgo explica que desde noviembre se trabaja en las pistas para garantizar condiciones óptimas, pero el clima puede ser impredecible y afecta las decisiones que deben tomarse en los días previos a la competición.
Además, la seguridad es un aspecto crucial, especialmente en las pruebas de velocidad. «La seguridad en las carreras rápidas es nuestra prioridad, y hemos de estar preparados para cualquier eventualidad», señala Hidalgo. La cobertura mediática que ofrece un evento de esta naturaleza también agrega presión, ya que se retransmite en directo, lo que exige que todo funcione perfectamente.
En lo que respecta a la rentabilidad de organizar la Copa del Mundo, Hidalgo menciona que los ingresos por derechos de televisión, patrocinio y venta de entradas no cubren los gastos operativos. En su opinión, el valor está en la repercusión mediática que se genera, lo que beneficia a Andorra como destino turístico. La intervención del Gobierno, a través de Andorra Turisme, es esencial como patrocinador, aportando visibilidad y recursos al evento.
Respecto a las diferencias entre las pruebas técnicas y las de velocidad, Hidalgo aclara que ambas disciplinas requieren un alto nivel de organización y recursos. Las pruebas de velocidad, aunque más cortas en duración, exigen mayores medidas de seguridad, mientras que las pruebas técnicas requieren más tiempo en su ejecución.
Hidalgo también ha tenido que enfrentarse a momentos críticos a lo largo de su carrera, como condiciones meteorológicas adversas que han puesto en riesgo la celebración de eventos. «Los momentos más difíciles están relacionados con la seguridad y los accidentes que puedan ocurrir durante la competición», comparte, recordando situaciones pasadas en las que el viento o la nieve complicaron el desarrollo de las carreras.
En cuanto al futuro, Hidalgo se mantiene optimista sobre la posibilidad de que Andorra albergue más competiciones internacionales. «Nuestro objetivo inmediato es participar en la Copa del Mundo tan a menudo como sea posible», afirma, dejando claro que están preparados para asumir nuevos retos.
Finalmente, el legado que Hidalgo desea dejar como organizador es doble: unas instalaciones de primer nivel y un equipo humano profesionalizado y motivado. «Con un equipo así, no hay reto que se resista», concluye, reafirmando su compromiso con el desarrollo del esquí en Andorra.





