Alysa Liu ha dejado una huella imborrable en los recientes Juegos Olímpicos de Invierno celebrados en Milán-Cortina, al obtener la medalla de oro en patinaje artístico femenino el pasado jueves. Este triunfo marca lo que probablemente sea la última presea dorada para Estados Unidos en estos Juegos, sumando a su anterior medalla de oro lograda en la prueba por equipos el 6 de febrero. Liu deslumbró a los jueces y al público con una interpretación que incluyó una serie de siete saltos triples, bajo los acordes de «MacArthur Park Suite» de Donna Summer, culminando con un total de 226,79 puntos.
La joven atleta ha hecho historia al convertirse en la primera estadounidense en conseguir una medalla de oro individual en patinaje artístico desde la victoria de Sarah Hughes en 2002. Además, es la primera mujer en obtener una medalla individual en esta disciplina desde que Sasha Cohen lo hiciera en 2006. Liu, que actualmente tiene 20 años, se destaca no solo por su talento, sino también por su resiliencia, tras haber anunciado su retiro a los 16 años, justo después de participar en los Juegos Olímpicos de Pekín 2022.
La retirada de Liu en 2022 se debió a la presión que sentía por el deporte, el cual ocupaba prácticamente toda su vida y había comenzado a quitarle el disfrute. Sin embargo, decidió regresar al circuito en 2024, adoptando un enfoque más creativo y personal en su carrera. Su retorno fue triunfante, ya que se alzó con el título mundial en los Campeonatos Mundiales de Boston en 2025, superando el bronce obtenido en el evento de 2022.
Durante la competición en Milán-Cortina, Liu logró superar a la japonesa Kaori Sakamoto por apenas 1,89 puntos. Este resultado hizo que Sakamoto, visiblemente emocionada, reconociera el fin de su carrera competitiva, ya que planea retirarse antes de los próximos Juegos Olímpicos de Invierno. A pesar de la tristeza, la patinadora japonesa encontró consuelo en su nueva vocación como entrenadora, donde espera guiar a futuras generaciones a alcanzar el éxito en su deporte.
El impacto de Liu va más allá de sus logros individuales. Su historia es un testimonio de la perseverancia y del poder de la reinvención personal. A través de sus experiencias, ha demostrado que el descanso y el autocuidado son esenciales para rendir al máximo. Además, su regreso a la competición ha sido recibido con entusiasmo por parte de aficionados y expertos, quienes consideran que su evolución como patinadora marca un nuevo capítulo en la historia del patinaje artístico estadounidense.
A medida que los Juegos Olímpicos avanzan, la figura de Alysa Liu se consolida como una de las más destacadas en el ámbito del deporte. Su capacidad para enfrentar adversidades y volver más fuerte refleja un espíritu competitivo que inspira a muchos. Con el telón de fondo de Milán-Cortina, Liu no solo ha ganado medallas, sino que ha reescrito su propia narrativa, dejando un legado que resuena en la comunidad del patinaje artístico y más allá.





