La Copa de España de fútbol sala, que se celebrará en el Palacio de los Deportes de Granada del 19 al 22 de marzo, representa en el primer cuatrimestre del año una de las principales celebraciones de este deporte. Este torneo reúne a los ocho mejores equipos de la liga en un formato que permite disfrutar de una competición vibrante y emocionante, además de crear un ambiente festivo sin igual. Sin embargo, en los últimos años, esta festividad ha estado marcada por diversas polémicas relacionadas con la organización y las sedes del evento, y la edición de 2026 no parece ser la excepción.
El Jaén Paraíso Interior ha emitido un comunicado que coincide con un cambio en el horario de los partidos anunciado por la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). Este ajuste implica que no se pondrán a la venta los abonos y entradas por día que tradicionalmente se ofrecían; en su lugar, solo se ofrecerán entradas individuales para cada encuentro. Esta decisión ha generado un gran descontento entre los aficionados, quienes consideran que altera de manera drástica el acceso a uno de los eventos más esperados del año.
La RFEF ha justificado este cambio como una medida para evitar que la asistencia a las semifinales y la final se vea afectada por la eliminación de equipos en las rondas de cuartos de final. Sin embargo, esta estrategia podría tener un efecto adverso, ya que los hinchas que normalmente siguen todo el torneo se verán obligados a comprar entradas de manera independiente, lo que limita su capacidad de disfrutar del evento en su totalidad.
La reacción de los aficionados no se ha hecho esperar. Horas después del anuncio, varios grupos de animación de los equipos han emitido un comunicado conjunto en el que critican este acceso fragmentado a la Copa. A través de las redes sociales, expresaron su indignación y anunciaron su intención de asistir únicamente a los partidos de sus respectivos equipos, además de llevar a cabo protestas en el exterior del recinto granadino.
El comunicado de las peñas señala que esta medida «rompe con el espíritu de la Copa», perjudicando gravemente a los aficionados y limitando la convivencia que caracteriza este evento. «Obligarnos a pagar entradas individuales para cada encuentro», argumentan, «es un paso atrás que atenta contra la esencia de lo que significa la Copa de España». Además, hacen hincapié en que esta decisión contradice las promesas realizadas por los responsables de la federación para mejorar la experiencia de los seguidores.
Desde su llegada a la federación, el actual presidente de la RFEF, Rafael Louzán, había prometido impulsar el crecimiento del fútbol sala en España. Sin embargo, muchos aficionados sienten que las decisiones recientes no reflejan esos compromisos. En este contexto, la próxima semana, la federación tiene la oportunidad de presentar oficialmente el torneo en Granada y abordar esta controversia que ha enfurecido a las aficiones de todo el país.
La polémica actual añade una capa de dificultad al trabajo que la RFEF ha estado realizando en relación con el fútbol sala, que ha visto un resurgimiento en los últimos años. Tras una década en la que la selección española había perdido protagonismo, se ha logrado recuperar su estatus en el ámbito europeo. Sin embargo, la gestión actual enfrenta retos significativos que, si no se abordan, pueden afectar la popularidad y el futuro del deporte en España.
En definitiva, el debate en torno a la venta de entradas para la Copa de España pone de manifiesto la importancia de escuchar a las aficiones y considerar sus opiniones en la toma de decisiones. A medida que se acerca el torneo, las expectativas están altas y será esencial que los organizadores logren equilibrar la viabilidad económica con el deseo de mantener el espíritu festivo que caracteriza a este evento tan querido por los seguidores del fútbol sala.





