El FC Barcelona ha atravesado una fase complicada en las últimas jornadas, con una notable derrota en la Copa a manos del Atlético de Madrid por 4-0 y un inesperado descalabro ante el Girona, donde cayeron 2-1. Estos resultados han permitido al Real Madrid recuperar la cima de la tabla, un giro que ha generado preocupación entre los aficionados y analistas deportivos.
La controversia en torno al uso del VAR ha vuelto a surgir. En el partido contra el Atlético, muchos consideran que debió validar un gol del Barcelona, mientras que en el encuentro de ayer se debatió la anulación de un segundo gol local tras un pisotón previo. Sin embargo, lo más preocupante para el equipo catalán es la falta de efectividad en el ataque, a pesar de contar con jugadores de renombre.
En cuanto a los últimos partidos, una de las notas positivas ha sido el desempeño de Joan García, quien fue nombrado MVP del encuentro por detener varios disparos que parecían seguros. Sin embargo, el equipo ha presentado problemas significativos en su capacidad de anotación, pues solo Cubarsí ha conseguido marcar en los dos últimos encuentros. Otros jugadores como Ferran y Lewandowski han fallado en las oportunidades más claras, lo que ha contribuido a la frustración de la afición.
En el partido contra el Girona, aunque Cubarsí anotó y puso al Barcelona en ventaja, el equipo no pudo mantener la concentración y el rival empató apenas dos minutos después. Esta falta de solidez defensiva ha sido una constante y evidencia que el conjunto dirigido por Flick no ha sabido gestionar las situaciones críticas del partido.
La ausencia de Pedri se ha dejado sentir, ya que su visión y control del juego parecen ser fundamentales para el funcionamiento del equipo. Sin él, el Barcelona ha mostrado dificultades para adaptarse a las circunstancias del encuentro, lo que ha resultado en un juego desorganizado y lleno de errores.
A medida que el campeonato avanza, la situación del Barcelona se hace más preocupante. La falta de contundencia en ataque y la fragilidad defensiva son temas que el cuerpo técnico deberá abordar con urgencia. La afición espera que el equipo pueda reponerse y encontrar la fórmula para recuperar la confianza y el buen juego que le caracterizaba, pero el desafío es considerable, y la presión aumenta con cada partido perdido.
Con el futuro en juego, el Barcelona deberá realizar un análisis profundo sobre su rendimiento y corregir errores si pretende competir al más alto nivel en las próximas jornadas. Los próximos encuentros serán fundamentales para definir la dirección que tomará la temporada y si podrán reconquistar el liderato que han cedido a su eterno rival.


















