Un estudio reciente ha confirmado que el algoritmo de la red social X, anteriormente conocida como Twitter, tiende a desplazar a sus usuarios hacia posiciones políticas más conservadoras. La investigación, publicada en la revista Nature, pone de manifiesto que la recomendación algorítmica de contenidos tiene «efectos persistentes» sobre las creencias políticas de los usuarios.
Desde que Elon Musk asumió el control de la plataforma, esta tendencia no es sorprendente, pero el estudio proporciona datos concretos. Los usuarios que se informan a través del feed algorítmico de X, conocido como «Para ti», que sugiere contenidos basados en intereses personalizados y en los de Musk, tienden a inclinarse hacia la derecha, especialmente en temas controvertidos como las acusaciones penales contra Donald Trump o la guerra en Ucrania.
Por el contrario, cuando se utiliza un feed cronológico, es decir, sin intervención algorítmica, no se observa un cambio ideológico significativo. Esto se ha evidenciado en un experimento realizado con 5.000 usuarios en Estados Unidos, según los autores del estudio. «La exposición inicial al algoritmo de X tiene efectos persistentes en las actitudes políticas actuales de los usuarios», indican.
Ramón Salaverría, catedrático de Periodismo en la Universidad de Navarra y coordinador de Iberifier, explica que aquellos que inicialmente se definieron como progresistas sufrieron un efecto limitado de desplazamiento hacia posturas conservadoras, mientras que quienes ya se identificaban como conservadores o independientes tendieron a radicalizarse aún más.
El estudio también subraya una realidad alarmante: las redes sociales crean cámaras de eco que atrapan a los usuarios en burbujas informativas que refuerzan sus creencias. Celia Díaz Catalán, investigadora del Instituto TRANSOC de la Universidad Complutense de Madrid, destaca que el algoritmo «silencia» a los medios de comunicación tradicionales, permitiendo que las voces más radicales ocupen ese vacío. Si en un país específico predominan las voces conservadoras, el algoritmo las potenciará.
Desde la adquisición de Twitter, Musk ha trabajado para promover voces de la derecha radical, reinstaurando cuentas previamente bloqueadas de supremacistas blancos, neonazis y otros grupos extremistas. Además, ha implementado un modelo de monetización que premia a los usuarios que generan más impacto, lo que, según diversos estudios, ha contribuido a la proliferación de desinformación y contenido de odio.
Sin embargo, el estudio tiene una limitación: se centra exclusivamente en usuarios de Estados Unidos en un contexto muy particular, lo que significa que no se pueden generalizar los efectos ideológicos a otros países o plataformas. Walter Quattrociocchi, catedrático de Informática en la Universidad de Roma La Sapienza, recuerda que en otros ecosistemas informativos, la optimización de la participación podría amplificar diferentes orientaciones políticas dependiendo de la oferta de medios locales y las redes de usuarios.












